Se cumplió un año de la primera desaparición en democracia en la provincia de Santa Cruz

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(Por: Rubén Lasagno) – Ayer domingo 22 de mayo, se cumplió exactamente un año de la desaparición de la vecina Marcela López en Río Gallegos, constituyéndose en la primera persona desaparecida en democracia en la provincia y durante un gobierno K.

Marcela López pasa, de esta triste manera, a encabezar una estadística de casos impunes, pero con el agravante de que este caso tiene una carga especial por los hechos que rodean la desaparición y la causa que se sigue en la justicia ordinaria y el reclamo existente en la justicia federal; es decir, la desaparición de Marcela López a un año de inamovilidad de la causa y abandono de las investigaciones, la transforman en un ícono de la impunidad.

Marcela López desaparecida en Río Gallegos - Foto:
Marcela López desaparecida en Río Gallegos el 22 de mayo del 2021 –

El vocablo “impunidad” se define como la circunstancias en la que un delito o un delincuente no recibe un castigo y se redefine como la consecuencia de la falta de investigación y castigo de quienes cometen delitos y violaciones a derechos humanos.

Dicho esto, el concepto es ampliamente aplicable a este crimen de desaparición de persona.

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Un año y muchas dudas

Hace exactamente un año atrás una mujer desapareció de las calles de esta capital. Cámaras que tomaron su derrotero final, la ubicaron en cercanías el puerto de la ría local. Desde ese momento todo es incertidumbre y desazón. Nunca apareció un rastro de su existencia; sin embargo hay semi plena prueba que alguien está ocultando la verdad o al menos, es cómplice de un secreto inconfensable. 

Su ropa acomodada en el muelle, induciendo al suicidio en la ría, los audios de su pareja diciendo que fue secuestrada, el hallazgo de dólares termosellados en la casa de su ex pareja y las operaciones tendientes a destruir pruebas, desviar la atención pública y bajarle el precio a pericias y peritos, como el caso del rionegrino Marcos Herrero, mientras no se dice una sola palabra de la causa, es (salvando las distancias y los hechos concurrentes) metodológicamente similar a los sucedido en el asesinato de Nisman y la operación posterior al crimen, donde está implicado el poder.

Para ponerle “un título” al crimen que no pueden explicar los investigadores, ni la jueza, es que han dejado en firme la hipótesis del “suicidio”, sin embargo ninguno de la familia aporta datos fehacientes en ese sentido, por el contrario, todos destacan la entereza, la inteligencia y ganas de vivir de la señora.

Y si como sostienen las autoridades, los investigadores y los medios gráficos abonados a la pauta oficial, la mujer se suicidó, esa afirmación debe estar respaldada por datos fácticos que hagan creíble la misma y esa aseveración debe estar debidamente fundamentada. No hacerlo, como en este caso, es solo interponer una excusa para blindarse ante la falta de proactividad de los responsables de investigar todo lo ocurrido.

Si para la justicia fue un suicidio y para la querella es un secuestro, la teoría del suicidio sin fundamentos sólidos ni pruebas concretas, hace que las acusaciones de la defensa, sobre una acción de secuestro, tenga el mismo nivel de posibilidades y de certezas que la teoría sostenida desde el poder, no existiendo ningún motivo para que una prevalezca sobre la otra, a menos que nos digan que debemos creer ciegamente en lo que ellos dicen, cosa muy lejos de suceder, después de ver durante un año la falta de vocación esclarecedora y todas las escaramuzas mediáticas para ocultar la verdad.

La desaparición de Marcela López en Santa Cruz se va a inscribir en la historia negra de la provincia y será Alicia Kirchner, ya que fue durante su gobierno que se perdió toda pista de la mujer, quien arrastrará una pesada cruz política y moral, porque nada se agota en las responsabilidades institucionales; en este caso y más siendo la gobernadora una mujer, se magnifica esta estafa pública hacia una sociedad que espera justicia y exige que la mandataria, quien tanto habla de los Derechos Humanos, la violencia de género y los derechos de la mujer, creando direcciones, Secretarías y Ministerios para atender esta problemática, tenga la empatía suficiente para ponerse en lugar de Marcela, en el sufrimiento de la familia y en la necesidad de ser la herramienta esclarecedora y no cómplice del crimen. (Agencia OPI Santa Cruz)

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1 COMENTARIO

  1. Y las chiques del pañuelo verde, donde están? …… HUUUUUUUU a es cierto me olvidaba corriendo a Darthes…TERRIBILI FIGLI DI PUTTANA!!!!

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