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Rí­o Gallegos, Santa Cruz, Argentina.

Domingo 1 de agosto de 2010

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Claves para la existencia de la prostitución

prostituta
03/07 – 14:00 – La autora examina “el imaginario social prostituidor” y la fantasmática patriarcal masculina que sostienen la explotación sexual de mujeres.Por Magdalena González.

Una vez fundada Roma, Rómulo convoca a gente de otras comarcas para poblarla. En su mayoría concurren delincuentes, buscando mejores oportunidades que las que tienen en sus pueblos. No asisten mujeres. Entonces, los romanos convocan a los pueblos vecinos a una gran fiesta, pero estos vecinos, advertidos de la peligrosidad de los romanos, no aceptan la invitación. Sólo los sabinos, gente trabajadora y guerrera, llegan al festejo. Según un plan preconcebido de apropiación, en determinado momento los romanos se lanzan sobre las mujeres jóvenes y las secuestran. Tiempo después los sabinos, habiendo preparado su ejército, vuelven para rescatarlas. Pero ya las jóvenes estaban embarazadas o habían parido hijos y “quedarían unidas con ellos por el vínculo más dulce que pueda enlazar a los seres humanos, el de la maternidad. Debían por consiguiente moderar su rencor y dar sus corazones a aquellos a quienes la suerte había hecho dueños de sus personas” (Tito Livio, Historia de Roma, Madrid, ed. Spes).

“Los mitos cumplen una doble función en la cultura, el intento de respuesta a los enigmas que nos presenta la vida y el ocultamiento de la violencia para la justificación de algún sistema social” (New Larousse Encyclopedy of Mithology, Hamlin, Londres): es necesario no perder de vista ni la riqueza de la ficción alegórica ni la justificación y el ocultamiento de los sistemas opresivos que portan los mitos, por ejemplo el mito del Rapto de las Sabinas sobre la fundación de Roma. Su argumento refuerza a las mujeres en un lugar que aún ocupan: el de tolerar la violencia de la apropiación indebida; reforzar la unión hombre-mujer sin objeción posible de parte de ella en función de un rol que debe estar por encima de todo: la maternidad.

Este modelo de abuso, de violencia, de apropiación y de engaño es el que sostiene la explotación sexual a lo largo de la historia.

Es sólo un ejemplo de los mitos patriarcales que impregnan nuestra cultura, manipulando las mentes de los sujetos para lograr apropiarse de las riquezas de los pueblos y los cuerpos de las mujeres, que operan como mercancía: un bien más. Esto nos introduce en el tema de las mujeres como preciado botín para satisfacer a ese tipo de cultura. Según Marx, no entran ni siquiera como valor de cambio, sino de uso.
Esta característica de uso se conecta con la apropiación de las mujeres en general y, en el extremo de este continuo, prostituirlas.

Hay factores que son clave para la existencia de la prostitución:
- El sistema patriarcal productor y reproductor de la opresión, esclavización y muerte de mujeres, y básicamente de las mujeres a quienes prostituye.
- La demanda del prostituidor cliente, que determina la existencia de la prostitución.

- El imaginario social prostituidor.

- Las crisis económicas.

- El capitalismo en su fase neoliberal, como productor de esclavitud.

- El prostituidor reclutador, personaje clave para destruir la resistencia de las mujeres con el objeto de ingresarlas a la prostitución, llegando incluso al secuestro. Estos personajes, mediante extraordinarias maniobras manipulatorias que, como dice Masud Kahns refiriéndose a los sujetos perversos (Alienación en las perversiones, ed. Nueva Visión, 1987), exigen y consiguen de sus víctimas “la suspensión de la discriminació n y la resistencia, en todos los niveles de la culpa, la vergüenza y la separación”.

- La globalización que propicia las redes internacionales de tráfico, produciendo el brutal incremento del secuestro, tráfico y muerte de jóvenes, niñas y niños.

- Los medios de comunicación masiva, que inducen y ofrecen modelos sexuales prostituidores, actuando sobre el imaginario social y favoreciendo la dominación proxeneta. Así se consolida la opinión pública afín a la prostitución, y se genera también su expansión, produciendo en este caso una réplica masiva de lo que hacen los proxenetas, en lo individual, para socavar la resistencia de las mujeres que prostituyen.

- El tráfico de mujeres avalado por los Estados y el sistema patriarcal-neoliber al favorecido por la globalización pretenden hacer pasar la explotación sexual como si fuera trabajo, buscando legalizar el poder obtenido mediante la violencia y el secuestro, y así incrementar aún más sus ganancias.

- La participación de sectores de los gobiernos vinculados a las redes de tráfico de mujeres que, a su vez, se relacionan con los demás tráficos (drogas, armas, etcétera).
El imaginario social prostituidor es una muestra de lo instituido. Veremos cómo la mujer está colocada en el lugar del goce del otro, no en el lugar del deseo del otro, en algunos comentarios de un grupo de hombres entre 26 y 36 años, en el curso de una investigación de imaginario social realizada con técnica de grupos motivacionales.
“Un cliente se transforma en un cliente porque paga. Está haciendo una transacción comercial.” Cuando una persona está cometiendo abuso de otra, el pago por el abuso no lo transforma en acto comercial; es un acto que priva a la otra persona de su lugar de sujeto, por lo tanto de sus derechos humanos. El pago, así, es un acto de perversión: no se pueden comprar personas.

“La mujer de uno no puede hacer cosas que la prostituta puede hacer.” La mujer en situación de prostitución tampoco puede “hacer cosas” sin sufrir daño, agravado en el caso de ella por la frecuencia y por la diversidad de prácticas perniciosas que se le exige que cumpla.

“Hay cosas que moralmente no se hacen con una persona querida, pero que con una prostituta ni lo pensás porque está para eso, no lo vas a hacer con la madre de tus hijos.” Aquí encontramos dos aspectos disociados en la cultura patriarcal y en el individuo: la sexualidad cosificadora y el amor; el primero, depositado en la mujer prostituida, y el segundo en la mujer-madre. Además, se trata de una doble moral. Lo que él considera inmoral de sí mismo se lo impone a la mujer prostituida, obligándola porque le paga, y deposita en ella su propia inmoralidad. Lo que para estos varones no es “moral” con la persona querida es su sexualidad de dominio: con la mujer a la que prostituyen, esa “inmoralidad” queda negada.

“Yo no creo que la prostitución sea un mal. Es un mal que se lo haga público, porque puede afectar a tu familia. ¡Si vos tenés una hija y ve por la tele que se gana tanta plata haciéndolo! Y no se ve que se las atormente todo el año.” Este varón entiende que sería un mal si una hija de él cayera en esto, pero no considera que sea un mal para las que no son cercanas a él. Tiene conocimiento de la realidad: sabe que ganan plata; también sabe, pero en forma sepa- rada, que es “un tormento”. Con esa disociación justifica la acción del prostituidor y el sistema proxeneta.

“El hombre puede recurrir a la prostituta por necesidad sexual o porque le gusta. ¿Sabés por qué? Por la fantasía que uno tiene, tal vez tu novia no te hace ciertas cosas. Y vos sabés que a la otra mina le decís ‘Hacé esto’ y lo hace, porque vos le estás pagando. No te van a decir: ‘No, yo no lo hago’. Y es una fantasía que el tipo quiere que se le cumpla. Mis amigos fueron todos porque dicen que son tremendas. Bah, tremendas en el sentido de que hay morochas muy lindas. Las brasileñas son muy lindas, y las venezolanas.” Cuando este hombre expresa “‘Hacé esto’, ella lo hace porque le estás pagando”. El imaginario social prostituidor es una muestra de lo instituido. Veremos cómo la mujer está colocada en el lugar del goce del otro, no en el lugar del deseo del otro, es lo “tremendo” de sus fantasías pero, sobre todo, lo excita saber que ella está obligada a realizarlas: otra vez vemos la sexualización de la inermidad y del ejercicio del poder. Pero él no lo reconoce en sí mismo. Lo “tremendo” es desplazado y depositado en ella. El mismo hace un intento de rectificación poniendo el énfasis en la belleza cuando dice: “Bah, tremendas… son muy lindas”.

“Ahora que las mujeres se liberaron, uno no tiene necesidad de ir y pagar. Te ahorrás el costo.” Este joven ironiza sobre el rol de la joven que se avenga a mantener relaciones sexuales, y en general sobre la liberación sexual de las mujeres: es mal visto que ellas elijan libremente acerca de su comportamiento sexual, porque de esa manera ellos pierden el control, y muchos hombres no toleran esa pérdida, pues no accedieron a una independencia interna tal que les permita relaciones de paridad y confianza.

Nuevamente vemos cómo se equipara a las mujeres liberadas del control masculino con “putas”, que en este caso no les cobran. La libertad sexual de las mujeres es entendida e implementada por estos varones como la ventaja que ellos tienen ahora para acceder a relaciones sexuales; las consideran aptas para actos sexuales casuales, con la connotación de desechables. Es otra instancia de control y dominio.

No obstante, el prostituidor-” cliente” puede necesitar a alguien que lo mire en su acto: exige un ser humano, él sabe que ella no es una cosa, pero su goce consiste precisamente en rebajarla a una condición de uso: la trata como objeto, pero espera y exige que ella, como persona, ponga la mente y el cuerpo a su servicio. Necesita de la sensibilidad de ella para satisfacer su goce, es decir, su destructividad; y la necesita, además, como testigo de su acto. Trata a las personas, sabiendo que son personas, como si no lo fueran; denigra a la mujer en tanto ella realiza actos humillantes: ese acto denigratorio, el acto de destruirla como sujeto, le produce placer.

A veces buscan mujeres por su belleza o por su educación. Estos casos evidencian que valoran a la mujer como botín: lo que ellas representan. El nexo es emblemático: él, si “la tiene”, participa ilusoriamente de las características de ella.

Este lugar desde el cual se puede acceder a la degradación del otro produce la degradación del varón en cuestión como sujeto mismo (S. Freud: “Sobre la más generalizada degradación de la vida amorosa”). Por eso la existencia de la prostitución y, en este momento, su expansión, tienen graves efectos en la cultura y la sociedad.
Es necesario advertir sobre las consecuencias que tienen estos comportamientos en las mujeres prostituidas (Magdalena González, “La otra tortura”, Página/12, sección “Psicología”, junio de 2005). En muchos casos, estas consecuencias son comparables a las de las personas que han sufrido tortura física y psíquica, llegando al suicidio; también, a ser víctimas de asesinato por parte de los proxenetas y prostituidores-” clientes”.

Además de los casos de prostituidores-” clientes” que, en formas difíciles de imaginar, torturan a mujeres en situación de prostitución, en todos los casos se da el proceso de desubjetivizació n, lo que dos mujeres en prostitución describen así: “Los clientes a veces te tratan bien, pero siempre te dan a entender que vos sos lo que sos, nunca vas a ser otra cosa”; “Te sentís basura, ellos te dejan su mierda adentro”. Esto es considerado por Jacques Lacan el peor lugar: ser objeto del goce del otro. Las mujeres sometidas a la situación de prostitución estarían, no en el lugar de objeto de deseo, sino en el lugar de objeto de goce sádico.

El o la proxeneta han manipulado a la joven reclutada para que ilusione estar en el lugar de “la piola”, mientras ocupa el lugar de resto para ellos, para los clientes y para la mayor parte de la sociedad. Ellas viven esa dualidad mediante un proceso de renegación, intentando sostener la ilusión, pero cuando logran integrarse y de-silusionarse, lo expresan así: “Las gilas somos nosotras”.

Se viene incrementado la exigencia de los prostituidores-” clientes” a los proxenetas: así, pueden requerir mujeres cada vez menores, hasta niñas y niños pequeños. La falta de límites ha ido más allá del horror: hay varones que solicitan y obtienen bebés para abusarlos sexualmente. En estos casos está bien claro que lo que cuenta es, antes que una atracción sexual hacia los niños como tales, el goce de la inermidad, la inocencia, el sufrimiento del sujeto, el poder ejercido sobre criaturas victimizadas que ni siquiera saben qué está sucediendo.

Dice una mujer en prostitución (Integrante de Ammar, Asociación Argentina de Mujeres Meretrices Argentinas): “No hay diferencia entre la prostituta de lujo y las de la calle: los golpes son los mismos golpes, las quemaduras son las mismas quemaduras”. Y otra mujer, prostituida en el más alto nivel social y económico, dice: “En esto, límites no hay”.

Se trata de la exploración perversa, sin límites, del otro (contando con la impunidad conferida), y el deseo de dañar, de herir, de vejar la inocencia. No existe, en tal falta de límites, sino la comprobación de un poder. No hay ley psíquica y no hay peligro desde la ley social: la sociedad no la procesa esta destrucción, la reproduce, y la depredación de los más débiles no tiene freno.

En el interjuego permanente entre la sociedad y el individuo, la prostitución, como las guerras, puede verse como una forma social de la pulsión de muerte. Y podemos preguntarnos, desde la teoría freudiana: ¿es la prostitución una forma degradada de la pulsión de muerte? ¿Es el “patio de atrás” de la sexualidad?.

En el mundo, anualmente, alrededor de cuatro millones de mujeres y niñas son ingresadas a la prostitución. En la Argentina, cientos de ellas son secuestradas y desaparecidas por las redes de proxenetas, y muchas han sido y están siendo asesinadas. Como expresaron los jueces del Juicio de Nuremberg sobre los crímenes de lesa humanidad, no se trata de problemas individuales, sino de un sistema que los produce.(Página12/OPI Santa Cruz)

11 comentarios »

  1. Como toda explicación marxista de un fenómeno de la realidad, la culpa de todos los males la tiene el capitalismo liberal, sus cómplices (el Estado burgués, el Ejército que lo sostiene, y la Iglesia que lo justifica). Me gustaría que me expliquen cómo cierra esta teoría cuando ponemos sobre la mesa que en Sodoma y Gomorra (nombres que pueden significar Babilonia, o Sidón, o Ur, o cualquier ciudad de la antigüedad), muchos cientos de años antes de Rómulo y Remo, y muchos miles de años antes de Adam Smith, ya había prostitutas, aunque no capitalismo ni estado burgués, ni iglesia.

  2. Excelente artículo; pero…..
    Porqué razón entonces el Kirchnerista P/12 incluye a Clara de Noche en su suplemento?
    Será porque, en principio Clara era un símbolo de la libertad sexual, una libertad más de las cercenadas por el proceso, un “yo elijo” entre la frivolidad menemista; pero ahora es funcional a la degradación K? Simplemente porque los KKs son “de izquierda”?
    La falacia de suponer que todos lo de izquierda son buenos es como votarlo a Millapel como presidente porque es “santacruceño”. (En el mejor de los casos, suponiendo que los KKs sean de izquierda, cosa que realmente dudo)
    LO QUE MATA, NO ES LA HUMEDAD: ES LA INCOHERENCIA!!!!

  3. queeeee?

  4. Los chikos de P 12 deberían ir a investigar a El Chaltén, donde flajelos como la trata de blancas, la drogadicción y el alcoholismo son aplaudidos, promocionados y protegidos por las “autoridades” en todos sus niveles, allí encontraran el verdadero huevo de la serpiente.

  5. La primera mujer que se prostituyó en el mundo, seguramente era soltera o muy fea. Pero, claro, lo hizo obedeciendo a sus instintos, cuando aún la cultural no la había protegido con los necesarios frenos inhibitorios. Lo que ocurre ahora es otra cosa, o es otro aspecto de la cosa: el proxenetismo es despreciable por su falta de entidad moral: hace “negocio” prestando un “servicio”: acerca la demanda, a la necesaria oferta. Lo triste es que cuando se hacen “negocios”, especialmente en estos tiempos modernos, el fin justifica los medios y la gran mayoría de los que los utilizan, no tienen pruritos morales o los dejan de lado en función del atractivo lucro. Como, por otra parte, se ha enseñoreado la impunidad, especialmente para los posibles imputados solventes…habrá muy pocos jueces o fiscales que pretendan ser más papistas que el papa, que tiren la primera piedra o descubran la pólvora. Como diría el inefable Nimo: “por lo menos, así lo veo yo”

  6. Creo que el análisis, no llega hasta la realidad actual, en donde las mujeres de nuestro tiempo, recurren a servicios de prostitución de hombres. Léase el rubro 59 del diario Clarín, y vera como creció la oferta de hombres que prestan servicios a mujeres. ¿Y eso como se explica? ¿Es resultado de la desaparición de la cultura patriarcal o el machismo como modelo dominante?

  7. Pero parece mentira que en el 2009, todavia la tengan con el comunismo o con la derecha, es facil son tratante de blancas,pedofilos en fin delicuentes solo que los cuida el estado hace rato que en la capital se ve por tele las casitas de Gallego lo saben todos.-

  8. Palabras y más palabras arrancadas de las teorías, que rara vez orillan aunque sea, con la realidad que se quiere explicar, existierón y existiran en la historia de la humanidad, lo bueno sería adecuarlas como un oficio más. Dejense de joder

  9. Vamos de nuevo: Página 12, un diario intelectual, publica un excelente artículo sobre la prostitución, en la cual se hace una revisión a distintas teorías de la psicología y la sociología. El artículo en cuestión cuestiona la “moralidad” y carga tintas sobre el sexo masculino, algunos de cuyos representantes alientan y posibilitan la denigración de la mujer al convertirlas en mero objeto de dominación sexual.
    Entonces, me preguntaba yo, porqué Página 12 continúa con su tira “Clara de Noche”, cuyo personaje es una prostituta.
    Me parecía que, en sus comienzos, Clara… era una alegoría a la libertad sexual, una síntesis de las libertades censuradas por el proceso.
    Pero resulta que Página 12, con el tiempo, cambió hasta convertirse en el órgano oficial de la propaganda KK.
    Son pocos los que desconocen que “Página..” fue y es, un diario de izquierda. Pareciera (según mi humilde opinión, obvio) que para este diario, el sólo hecho de que un dirigente político sea de izquierda, ya es mérito suficiente como para convertirlo en un dirigente (matrimonio dirigente, en el ejemplo KK) de lo más capáz, progresista, honesto, etc.
    A esto considero yo una incoherencia: en la izquierda también hay sucios negocios, hay mafia, hay persecución a quien no opina igual y todos estos aspectos forman parte del repertorio KK.
    Página 12, el diario bandera de las libertades, es ahora un folletín de incoherencias. Con su apoyo KK, sus avisos KK y sus silencios KK.
    Entonces: es una incoherencia más publicar el artículo que estamos comentando, manteniendo a Clara de Noche.
    Y como el artículo en cuestión es un buen artículo, opino precisamente lo que opiné:
    LO QUE MATA, NO ES LA HUMEDAD, ES LA INCOHERENCIA.
    La incoherencia mató a Página 12, y si no, que me digan sus editores, cuántos lectores perdieron ( me sumo humildemente a dicho éxodo) desde que apareció el primer aviso KK en sus páginas, disfrazado, claro de un simple llamado a licitación.

    Entendiste?

    Con afecto: A. Sido. Crítico

  10. EXCELENTE ARTICULO…QUE PENA QUE LOS CRITICOS QUE ME ANTECEDEN NO PUEDAN ENTENDER SOBRE TEORIAS PSICOLOGICAS…PERO BUE….QUIZAS NO SEA UNA NOTA PARA ESTE TIPO DE DIARIO QUE CUENTA CON UN GRUPO DE LECTORES CON CARACTERISTICAS ESPECIALES.

  11. Pepa, si es que leíste bien, coincido con vos en que es un excelente artículo. Lástima que haya salido en Página 12.
    Por otro lado… ¿Cuáles son las “características especiales” de los lectores de ese diario?
    Serán las mismas características de quienes leen el diario del Rudy (perdón: de la mujer de Rudy, la hija de un ex-SIDE)?
    Mejor cambio la pregunta: ¿Qué características hay que tener para ser lector de Página 12 o del diario de la mujer del Rudy? ¿Acaso las mismas que hay que tener para secarse el mate mirando el canal feliz, o “informándose” en Canal 2?
    Página 12 FUE, uno de los mejores diarios del país.
    Parece increíble, abrevaban en sus hojas escritores e intelectuales que compartieron la trinchera con Cascioli, el fundador de HUMOR.
    Cómo nos cambia la vida, eh? Pàgina cambió y ahora es KK. Yo cambié, y no leo más P/12.

    Saludos
    A. SIDO CRITICO

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