El balance de divisas por turismo no admite interpretaciones optimistas tras el último informe del INDEC. Durante diciembre, el ingreso de visitantes extranjeros registró una caída del 7,9%, mientras que el flujo de residentes hacia el exterior trepó un 1,7%. Esta brecha profundiza un drenaje de divisas que el discurso oficial no logra contener en la Patagonia ni en los principales pasos fronterizos.
Los datos técnicos de la balanza turística exponen la magnitud del desequilibrio:
- Se registraron 887.800 ingresos de no residentes frente a 1.277.700 salidas de argentinos.
- El saldo neto del mes arrojó una pérdida de 389.900 visitantes internacionales.
- La caída del turismo receptivo respecto a noviembre fue del 6,6%.
El déficit de divisas por viajes superó los cuatro mil millones de dólares
Al auditar el comportamiento anual de 2025, el desplome es estructural. El país recibió a 8.775.600 personas, lo que representa un descenso del 19,7% en comparación con los 10.927.600 arribos de 2024. Mientras el ingreso de extranjeros se contraía, la salida de residentes se disparó un 38,6%, alcanzando los 18.839.900 egresos.
La relación es matemática y cruda por cada extranjero que pisó suelo argentino, dos residentes cruzaron la frontera hacia afuera. En términos financieros, el turismo receptivo generó US$ 3.110 millones, una cifra insuficiente para cubrir los US$ 7.164,2 millones que los argentinos gastaron en el exterior.
Este escenario dejó un saldo negativo total de US$ 4.054,2 millones en la cuenta turística nacional. El gasto de los pocos que llegaron se concentró mayoritariamente en gastronomía con un 31,2% y alojamiento con un 22,4%, dejando apenas un 3,1% para excursiones, un rubro clave para las economías regionales.
A pesar de la promoción oficial, el 77% de quienes salieron del país eligieron destinos limítrofes, con Brasil (24,7%) y Chile (21,3%) a la cabeza, evidenciando que la falta de competitividad local sigue expulsando el consumo hacia los países vecinos. (Agencia OPI Santa Cruz)