
El plan oficial prevé la entrega de trenes de carga por 50 años mientras la inversión total del país debe subir al 23,3% del PBI.
El Gobierno nacional privatizará 9.154 kilómetros de rutas nacionales por un plazo de 20 años bajo un esquema sin subsidios estatales. La medida busca recortar el gasto público de forma tajante transfiriendo los costos de mantenimiento al sector privado, en un contexto donde el transporte eléctrico de alta tensión opera al límite físico de su capacidad instalada.
El plan detallado por el secretario de Coordinación de Infraestructura, Fernando Herrmann, incluye además la entrega a manos privadas de las líneas ferroviarias de carga Belgrano, San Martín y Urquiza por un período de 50 años. Esta reforma estructural intenta mitigar el estancamiento de la productividad nacional, la cual permanece congelada en los niveles medidos en 1950 debido a la falta crónica de capitalización.
La Patagonia y las regiones productivas enfrentan cuellos de botella severos por la saturación de redes logísticas. El sector energético advierte que la expansión de Vaca Muerta no alcanzará su potencial pleno si no se revierte la falta de líneas de Extra Alta Tensión, una advertencia unánime lanzada por las cámaras del G6 y los sindicatos nucleados en la CGT y la UOCRA.
3 claves para entender esta medida:
- El plan oficial licita 9.154 kilómetros de rutas nacionales bajo un esquema de financiamiento 100% privado y sin asistencia del Tesoro.
- Las líneas ferroviarias de carga Belgrano, San Martín y Urquiza pasarán a concesión privada por 50 años para reducir los costos logísticos.
- La inversión en infraestructura de Argentina debe saltar del 16,6% actual al 23,3% del PBI para lograr un crecimiento económico sustentable del 2,9% anual.
¿Cómo afecta la privatización de rutas y trenes al sur argentino?
El impacto directo en el sur argentino se sentirá en el costo del transporte de cargas y en las tarifas de los peajes técnicos. Al eliminarse los subsidios estatales en 9.154 kilómetros de caminos, las empresas concesionarias trasladarán el costo total del mantenimiento a las tarifas operativas, encareciendo la logística hacia los centros de consumo.
La parálisis de la obra pública nacional traslada la presión a los presupuestos provinciales. Las provincias patagónicas dependen de la conectividad terrestre para abastecerse, por lo que la desregulación de las tarifas de carga ferroviaria y vial incide directamente en los precios de los insumos industriales y de consumo masivo.
“Para crecer al 2,9% anual, es urgente elevar la inversión del 16,6% al 23,3% del PIB”, advirtió el economista Ariel Coremberg.
¿Por qué colapsa el sistema de transporte eléctrico en las provincias?
El sistema de Extra Alta Tensión llegó a su capacidad máxima operativa debido a la falta de inversiones sostenidas en redes de distribución troncal. Esto genera un cuello de botella que frena el despacho de la energía generada en nodos estratégicos.
Para evaluar la urgencia de las reformas estructurales requeridas en los sectores clave, las proyecciones técnicas de inversión necesarias para sostener la actividad económica exigen los siguientes niveles de capitalización respecto al Producto Interno Bruto:
| Objetivo de crecimiento económico anual | Inversión requerida en infraestructura (% del PBI) | Sectores críticos prioritarios |
| 2,9% | 23,3% | Transporte, energía y conectividad |
| 6,0% | 32,2% | Redes eléctricas de Extra Alta Tensión y minería |
| Tasa histórica actual | 16,6% | Nivel de estancamiento de productividad de 1950 |
La falta de financiamiento a largo plazo impide mitigar estos riesgos de infraestructura, afectando la competitividad de las exportaciones mineras y energéticas del sur del país. (Agencia OPI Santa Cruz)