Una noticia mal dada, una preocupación innecesaria y la reacción a tiempo de la policía de El Calafate antes de que escalara un falso escándalo

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Ayer se produjo un hecho policial más en la provincia y puntualmente en El Calafate, que no paso desapercibido por la gravedad del delito informado

Desde un medio de esa localidad y replicado por otros medios digitales se indicaba que se había producido el intento de secuestro de una niña de 12 años.

Las mandíbulas de muchos se nos cayeron cuando leímos este dato con todo lo que ello implica, pero quienes hacemos periodismo desde hace años y nos formamos en una universidad, tenemos la posibilidad de advertir cuándo la noticia posee una valoración ponderable, cuándo sus fuentes son endebles, especialmente si provienen de redes sociales y particularmente, cuando una nota periodística se escribe en un tiempo verbal irreconciliable con un periodista: el potencial.

Una noticia mal dada, una preocupación innecesaria y la reacción a tiempo de la policía de El Calafate antes de que escalara un falso escándalo

Verbos como “sería, estaría, podría, habría, etc” no se llevan bien con el buen periodismo. Eventualmente dentro de  una noticia, el periodista puede recurrir a su utilización para contar algo en un contexto donde las certezas sean las que dominen el texto y con alguna duda razonable el autor coloque un dato en potencial para no dejar de mencionar un dato o un  hecho que por su característica o importancia no se pueda soslayar; pero no se puede escribir una nota completa en potencial porque le resta seriedad y transforma cualquier artículo en algo insustancial, dudoso e inexacto.

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Esto pasó con la nota sobre el supuesto secuestro de  una niña en El Calafate que ayer corrió por las redes a partir de una información errónea, apurada, mal redactada y sin fuentes seguras.

Aclaremos, la noticia no era falsa, estaba mal presentada, mal facturada, erróneamente escrita y poco fundamentada.

El suceso

La nota indicaba que a una menor de 12 años, la habría intentado secuestrar un hombre vestido de negro, amenazándola con un arma tratando de obligarla a subir a un auto gris, motivo por lo cual la niña salió corriendo.

De acuerdo a las fuentes consultadas por OPI en ese mimo momento y sin que aún se supiera exactamente lo ocurrido, pudimos establecer que un auto era conducido por un menor de 16 años y su acompañante era una mujer de 21 años, que fue la única detenida.

Una vez alertada la policía, en base al testimonio de la niña, los detuvieron y en el vehículo encontraron elementos de trabajo de la construcción y un cuchillo.

La mujer detenida ayer a la tarde aún no había sido indagada por el juez, en esa instancia de los hechos. Al momento de nuestras averiguaciones, la policía trabajaba para determinar lo ocurrido a través de las cámaras de particulares en el lugar.

Una vez visadas las cámaras, el Comisario de El Calafate Luis Bordón dio detalles de lo ocurrido, las cámaras nunca registraron el paso del supuesto secuestrador, la niña se la ve desplazándose sin preocupaciones, lo cual reduce todo a una acusación falsa de la menor, que obviamente no tiene consecuencias penales.

Reacción a tiempo

La salida del comisario local generando las aclaraciones correspondientes, fue fundamental para poner las cosas en su lugar. Consultadas nuestras fuentes y tratando de averiguar por qué la policía tardó en aclarar esta noticia falsa, se nos dijo que estaban investigando y faltaba aún, corroborar los hechos en las cámaras de vigilancias privadas. Una vez en poder de estos datos, se dió la información correcta y completa.

La salida del comisario Mayor Bordón a explicar lo ocurrido, impidió un mal mayor; básicamente se trata del impacto negativo que una noticia de este tipo, le habría traído a la localidad turística más importante de la provincia, si acaso la novedad sobre el secuestro de una niña, llegaba a algún medio nacional.

Si bien todos los delitos son graves, el secuestro de niños es gravísimo a la vista pública y pone un manto de sospecha sobre la seguridad en el lugar donde ocurrió y generalmente, desbalancea irremediablemente las opiniones sobre si tal o cual ciudad conviene o no visitar con niños, teniendo en cuenta el peligro que encierra el lugar que, además, es polo turístico internacional. El daño que le hubiera ocasionado al El Calafate, no se puede justipreciar..

Un sello indeleble

Solo basta recordar que el desgraciado hecho ocurrido hace 14 años en Río Grande, de donde desapareció Sofía Herrera siendo una niña de 3 años, cambió la imagen de la ciudad, oscureció su entorno, puso en duda a todo el sistema político y ni hablar el policial y judicial. Hoy Río Grande es recordada más por la desaparición de la niña, que por su potencialidad industrial, su puerto y su gente.El entonces intendente de la ciudad, Jorge Martín, nunca más se pudo reponer del baldón que supuso que durante su administración se haya producido el secuestro de la niña, que nunca fue resuelto.

El delito de secuestro de personas y particularmente de niños, es el más aberrante que hay y alrededor del mismo se generan miedos lógicos que espantan a la gente. Recordemos que en los años ´90, cuando en Buenos Aires arreció una ola de secuestro de chicos, se desató una paranoia alentada por los medios y los padres/madres, presas del pánico que les causaba transitar por las calles con sus hijitos más pequeños, los llevaban atados a ellas con un cordón de nylon, como si se tratara de pasear un perrito.

Es decir, la psicosis que se desata con este tipo de delitos, hace necesario que las autoridades y particularmente la prensa, encargada de difundir hechos policiales, se apegue a la verdad, a los hechos concretos y haga una investigación previa, no solo tratando de llegar primero (cosa que hoy con las redes sociales es imposible) sino llegar con la verdad como principal herramienta para informar y no generar dudas y pánico innecesario. (Agencia OPI Santa Cruz)

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2 COMENTARIOS

  1. Escribir mal, sin respetar los tiempos verbales es propio de un sistema educativo disfuncional.
    Todos los problemas que tenemos en la sociedad se deben, fundamentalmente, a la ausencia de planes educativos acordes a los tiempos que corren

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