Con una cosecha de maíz que alcanzaría las 70 millones de toneladas y proyecciones de crecimiento para la campaña 2025/26, Argentina reafirma su posicionamiento como uno de los principales exportadores globales de este cereal. En un contexto de demanda sostenida y precios internacionales favorables, el país se prepara para ampliar su presencia en el mercado mundial, mientras crecen las expectativas por el eventual cierre del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, que podría potenciar aún más la competitividad del agro argentino.
Carlos Pouiller, director y analista de granos de AZ-Group, explicó que el mercado internacional del maíz atraviesa una etapa de solidez, impulsado por una demanda que no da señales de desaceleración. “La producción crece, pero el stock no porque el consumo se lo lleva todo”, indicó el especialista, quien subrayó que el uso del maíz en la industria cárnica global es uno de los principales motores del consumo.
Argentina ocupa el tercer lugar en el ranking mundial de exportadores de maíz, detrás de Estados Unidos y Brasil, con más de 30 millones de toneladas destinadas al comercio exterior durante la actual campaña. Aunque en menor escala, unas 2 millones de toneladas se orientan a la producción de etanol. Con una superficie agrícola limitada y desafíos logísticos persistentes, el país se destaca por su rol exportador neto, aunque el impacto del costo del flete continúa siendo un factor de peso, especialmente en las zonas alejadas de los puertos.
De cara a la campaña 2025/26, las estimaciones apuntan a una producción que podría ubicarse entre los 75 y 80 millones de toneladas. Pouiller consideró que el maíz se perfila como el cultivo más competitivo, superando incluso a la soja en muchas regiones productivas. “Puede tener una rentabilidad modesta, pero siempre positiva”, afirmó, al destacar que los márgenes en campos propios rondan el 65%, y en tierras alquiladas se mantienen entre el 25% y el 30%.
En paralelo al escenario agrícola, el sector mira con atención el avance del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, que tras más de dos décadas de negociaciones podría concretarse en los próximos meses. Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), comparó el tratado con “cerrar un acuerdo con el Barcelona”, en alusión al poder adquisitivo del bloque europeo y su potencial como destino comercial.
El componente arancelario del acuerdo ya está definido y establece la reducción de muchos tributos al 0%. La aprobación definitiva, sin embargo, aún depende de los congresos de los países europeos. “Hay un entendimiento de base: todos estamos de acuerdo en sacarlo. El interés está, faltan definir las formas”, sostuvo Idígoras, quien enfatizó la necesidad de articular apoyos desde las provincias para asegurar el respaldo político.
Guillermo “Willy” Bernaudo, ministro de Desarrollo Económico de Entre Ríos, coincidió en que el pacto representa una oportunidad histórica para las economías regionales. “La agroindustria va a ser la gran ganadora”, sostuvo, al destacar que muchos productos podrían pasar de aranceles del 47% a un esquema sin tributos en el primer año de implementación. Además, planteó que la discusión no debe quedar atrapada en lógicas partidarias, sino enfocarse en los intereses productivos de cada provincia.
No obstante, uno de los obstáculos señalados por ambas partes es el sistema de retenciones vigente en Argentina, al que la Unión Europea considera una distorsión del comercio. “Siempre se quejaron de las retenciones”, afirmó Idígoras. Bernaudo agregó que su eliminación “sería un camino de ida” para fortalecer el acceso a nuevos mercados.
La agenda ambiental también ocupa un lugar central en la negociación. Según Idígoras, mientras Argentina se percibe a sí misma como un país sustentable, Europa exige estándares más exigentes y explícitos. En ese sentido, remarcó que es fundamental avanzar en un reconocimiento más claro de las prácticas sostenibles locales para consolidar el perfil exportador del país.
Con el maíz en el centro de su estrategia agrícola y la posibilidad de un nuevo acuerdo comercial clave, Argentina apuesta a reforzar su inserción internacional y ampliar las oportunidades para el sector agroindustrial en un escenario cada vez más competitivo. (Agencia OPI Santa Cruz)