(OPI TdF) – La Legislatura de Tierra del Fuego sancionó la ley que autoriza la transferencia de los activos y la operación de las áreas hidrocarburíferas de YPF a la empresa estatal Terra Ignis Energía. Esta medida habilita a la administración de Gustavo Melella a tomar el control directo de más del 60% de la extensión petrolera de la provincia, en un contexto marcado por el retiro de la petrolera de bandera nacional de las cuencas convencionales del país. La normativa redefine el rol del Estado fueguino, que abandona su posición histórica de mero concedente para convertirse en operador y socio directo en la explotación de recursos.
La ministra de Obras y Servicios Públicos, Gabriela Castillo, justificó la celeridad del traspaso argumentando la necesidad de una “transición ordenada” ante lo que calificó como una “concesión sin rumbo” por parte de YPF. La funcionaria confirmó que la provincia decidió no esperar el vencimiento formal de los contratos para intervenir, buscando preservar los activos estratégicos y la estabilidad de los trabajadores del sector. Según Castillo, el nuevo esquema permite a la provincia priorizar el abastecimiento interno y decidir de forma autónoma las condiciones de comercialización del crudo y el gas.
A pesar de la narrativa oficial de soberanía energética, la operatividad del proyecto depende de la capacidad de Terra Ignis Energía para atraer capital privado. Desde el directorio de la empresa estatal admitieron que ya mantienen negociaciones con potenciales socios para dar continuidad a las tareas de explotación que YPF abandona. El desafío para la gestión de Melella será demostrar que una estructura estatal en formación puede gestionar yacimientos maduros con eficiencia, asumiendo no solo la renta, sino también los costos operativos y las responsabilidades ambientales que la petrolera nacional deja atrás.
El acuerdo legislativo, que contó con el consenso de los sindicatos petroleros y las cámaras empresariales subcontratistas, se presenta como una garantía de paz social frente a la incertidumbre laboral que generaba la salida de YPF. Sin embargo, el esquema deja abierta la incógnita sobre la transparencia de las futuras asociaciones con privados y el origen de los fondos necesarios para revertir la declinación de la producción en las áreas cedidas. Por ahora, el Ejecutivo provincial celebra el control del recurso como un hito político, mientras el mercado espera precisiones sobre quiénes serán finalmente los operadores reales detrás de la bandera de Terra Ignis. (Agencia OPI Tierra del Fuego)