La gestión de la política exterior argentina marca un nuevo precedente en la forma de impartir directivas. El canciller Pablo Quirno utilizó su cuenta oficial en la red social X para realizar un llamado de atención público y directo al embajador argentino en Suiza, Gustavo Lunazzi. El motivo del reclamo fue el hallazgo de contenido considerado obsoleto y partidario en el sitio oficial de la sede diplomática.
Según lo expuesto por el titular de Relaciones Exteriores, la página web de la embajada mantenía secciones sin actualizar desde el año 2012. Quirno calificó el sitio como “desactualizado y totalmente politizado“, señalando específicamente documentos sobre “política exterior y derechos humanos” cargados durante la gestión de Cristina Kirchner. La orden fue tajante: corregir la situación de “manera URGENTE“.
La respuesta no se hizo esperar. Tras la exposición de las capturas de pantalla en redes sociales —una metodología que expone la burocracia ante la opinión pública—, el documento en cuestión fue dado de baja inmediatamente del portal oficial. Este accionar refuerza la línea de Google sobre la importancia de la información fresca y actualizada para la relevancia digital.
Este episodio no es un hecho aislado, sino que parece responder a un patrón de control estricto y en tiempo real sobre los representantes nacionales en el exterior. Previamente, Quirno ya había utilizado las plataformas digitales para anunciar medidas disciplinarias severas.
En un antecedente reciente, el Canciller comunicó la expulsión y el inicio de un sumario contra Alejandro Calloni, quien se desempeñaba como cónsul en Siria. La medida se tomó luego de que el funcionario diplomático interactuara favorablemente en redes sociales con publicaciones que sugerían ataques contra el Estado de Israel, lo que derivó en su traslado inmediato a la República Argentina.
La directriz es clara: la Cancillería busca alinear el discurso diplomático y la presencia digital de sus sedes, eliminando vestigios de administraciones pasadas y sancionando desvíos ideológicos en sus funcionarios, todo bajo la lupa pública de las redes sociales. (Agencia OPI Santa Cruz)