(OPI TdF) – Tras la salida del Ministro de Economía, Francisco Devita, formalizada el último día de 2025, el Gobierno de Tierra del Fuego salió a contener los rumores de inestabilidad política. El Jefe de Gabinete, Jorge Canals, ofició de vocero para desmentir rupturas, aunque sus declaraciones dejaron al descubierto la delicada ingeniería financiera que atraviesa la isla: una provincia que no recibe Aportes del Tesoro Nacional (ATN) hace dos años y que hoy depende de un nuevo adelanto de coparticipación para subsistir.
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Canals intentó desdramatizar la renuncia de Devita calificándola como una “transición ordenada y acordada“. Sin embargo, el contexto del alejamiento se da en un marco de asfixia de recursos. Según el funcionario, el equipo económico saliente tuvo que “generar alternativas” para cubrir los huecos dejados por el Estado Nacional, absorbiendo costos del FONID, el Plan SUMAR y la asistencia hospitalaria.
El reemplazo ya tiene nombre: Alejandro Barrozo. Canals lo presentó como un perfil técnico que garantiza la continuidad, asegurando que “el equipo del Ministerio se mantiene prácticamente en su totalidad“. La estrategia discursiva busca mostrar solidez institucional frente a la incertidumbre de los proveedores y gremios estatales.
El dato duro: $20.000 millones en juego
Más allá de la política de nombres, el dato financiero relevante que surge de la defensa oficial es la necesidad de liquidez inmediata. Canals confirmó que la provincia lleva 24 meses sin recibir un solo ATN.
Para paliar el déficit, la administración fueguina gestiona actualmente un adelanto de coparticipación por 20.000 millones de pesos. Este mecanismo, si bien alivia el corto plazo, compromete los ingresos futuros de la provincia, funcionando como un respirador artificial ante la caída de la recaudación y la actividad económica.
El factor Santilli y la “nueva” relación
Un punto llamativo en el discurso de Canals fue el elogio al actual Ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli. A diferencia de la confrontación abierta de meses anteriores, el Jefe de Gabinete describió un vínculo “fluido” y con “respuestas concretas”.
Esta postura pragmática sugiere un cambio de estrategia en Ushuaia: bajar la confrontación ideológica para destrabar fondos vitales. “Hoy creo que se ha generado un vínculo diferente”, señaló Canals, apostando a que la buena sintonía política se traduzca en giros de dinero que hasta ahora no han llegado.
Desmentidas sobre el Puerto
Finalmente, el gobierno buscó desactivar otro foco de conflicto: los rumores sobre una supuesta intervención en el Puerto de Ushuaia. Canals calificó estas versiones como “noticias falsas” y “montajes con intencionalidad política”, intentando separar la gestión de la ola de especulaciones que suele acompañar los cambios de gabinete a fin de año. (Agencia OPI Tierra del Fuego)