(OPI TdF) – Los radares y sistemas de seguimiento aéreo encendieron las alarmas en las últimas horas tras confirmar una maniobra que escala la tensión en el Atlántico Sur: un avión militar Airbus A400M Atlas, perteneciente a la Real Fuerza Aérea británica (RAF), realizó un sobrevuelo el lunes pasado, sobre la Base Antártica San Martín, estación permanente de la República Argentina.
La aeronave, identificada con la matrícula ZM413, operó sobre una zona que, si bien está bajo el paraguas del Tratado Antártico, forma parte integral de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur según la legislación nacional.
Logística o demostración de fuerza
El A400M no es un avión menor. Es una plataforma de transporte estratégico de última generación capaz de proyectar tropas, vehículos y carga pesada en pistas no preparadas. Su presencia sobre una base científica argentina no puede leerse simplemente como una rutina logística.

En el lenguaje de la diplomacia militar, volar sobre instalaciones de otro país sin previo aviso claro se interpreta como una demostración de capacidad y control de área. Si bien el Tratado Antártico reserva la zona para fines pacíficos, la línea que separa el abastecimiento logístico de la inteligencia y el reconocimiento militar es, en manos de la RAF, cada vez más difusa.
La fortaleza británica en Malvinas
Este episodio no es aislado. Responde a la “Operation Southern Sovereignty” (Operación Soberanía del Sur), el dispositivo de defensa que Londres mantiene activo desde 1982. El A400M opera en conjunto con los cuatro cazas Eurofighter Typhoon estacionados permanentemente en la base de Monte Agradable (Mount Pleasant), en la Isla Soledad.
Esa base militar, ilegítima desde la perspectiva del derecho internacional que reclama Argentina, funciona como el nodo central desde donde el Reino Unido proyecta su poder hacia la Antártida y el pasaje bioceánico. El sistema de reacción rápida (QRA) de los británicos mantiene a sus pilotos en alerta las 24 horas, consolidando una “fortaleza” a pocos kilómetros de las costas fueguinas.
Inquietud en Tierra del Fuego
Para los fueguinos, esto no es un reporte lejano. La militarización del Atlántico Sur afecta directamente los intereses de la provincia, que ve cómo sus recursos naturales y su posición estratégica son monitoreados por una potencia ocupante.
Mientras la Cancillería y el Gobierno nacional insisten en la vía diplomática ante la ONU, la realidad en el terreno (y en el aire) muestra a un Reino Unido que no duda en exhibir su músculo militar. El sobrevuelo a la Base San Martín es un recordatorio de que la disputa de soberanía no es solo histórica, sino un conflicto latente y dinámico que requiere máxima vigilancia. (Agencia OPI Tierra del Fuego)