La industria automotriz argentina cerró el primer mes del año con indicadores en rojo profundo. Con un promedio diario de apenas 1.750 unidades, las terminales locales produjeron un total de 20.998 vehículos, una cifra que desnuda la fragilidad del sector frente a la dinámica del mercado interno y los costos de operación.
El balance de ADEFA arroja datos que el relato oficial difícilmente pueda matizar:
- La producción cayó un 30,1% en comparación con enero de 2025.
- Respecto a diciembre de 2025, la retracción fue del 20,7%.
- Las exportaciones se hundieron un 51,0% frente al mes anterior.
La justificación sectorial apunta a la estacionalidad y las vacaciones, pero el dato duro indica que se fabricaron casi 10.000 unidades menos que hace un año, cuando la producción alcanzó las 30.058 unidades.
La competitividad industrial bajo la lupa de los impuestos
Rodrigo Pérez Graziano, presidente de la entidad, evitó confrontar directamente pero dejó señales claras sobre la falta de competitividad sistémica. Mientras la producción local retrocede, los autos importados de China ya capturan el 11% del mercado, un avance silencioso que cuestiona la estructura de costos de las plantas nacionales.
En el rubro de ventas a concesionarios, el sector logró colocar 34.333 unidades. Aunque esto representa una leve mejora interanual del 0,7%, la comparación con diciembre muestra un desplome del 33,1%, confirmando que el mercado interno no tiene la fuerza necesaria para compensar la caída en el frente externo.
La industria reclama ahora que las provincias y municipios imiten la reducción de impuestos nacionales. El sector advierte que, sin una mejora sostenida en la presión fiscal sobre las exportaciones, el acceso a nuevos mercados seguirá siendo una promesa difícil de cumplir en un escenario internacional que no regala margen de error. (Agencia OPI Santa Cruz)