La cúpula de la CGT decidió romper lanzas con el Gobierno nacional. Los cotitulares Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo definieron este mediodía un paro general para el próximo jueves 19 de febrero. La medida busca presionar directamente a la Cámara de Diputados durante el debate de la reforma.
El dato clave es que la central obrera abandona la moderación tras una reunión virtual de urgencia. Los dirigentes sostienen que las instancias de diálogo están agotadas y que ya no basta con las movilizaciones callejeras. La intención política es vaciar los lugares de trabajo para demostrar fuerza ante un proyecto que consideran un avance sobre los derechos adquiridos.
Sin embargo, la decisión de no movilizar indica una estrategia de repliegue táctico para medir el acatamiento puro. El sector sindical busca exponer la responsabilidad de los legisladores que acompañen las modificaciones en el recinto. La conducción gremial advirtió que los consensos colectivos para la huelga nacional están totalmente garantizados.
Y es que el malestar con la gestión libertaria escaló por los cambios en el régimen de licencias por enfermedad y accidentes. La CGT activó este plan de lucha como una respuesta administrativa y política de alto impacto. La mirada está puesta en el tablero de votación del próximo jueves, donde se jugará el futuro de la estructura laboral argentina. (Agencia OPI Santa Cruz)
Los fordos corruptos y mafiosos de la C.G.T. se vieron obligados por las bases a declarar el paro, pero, como ya tienen arreglado el muy buen “engrasado” e sus bolsillos, no hacen movilización para quedar bien con el jeropa de Milei