Las cuentas no cierran para las familias argentinas y las góndolas reflejan el impacto directo de la pérdida de poder adquisitivo. El consumo masivo registró una contracción interanual del 0,8% en enero, lo que confirma el tercer mes consecutivo con cifras negativas tras un efímero alivio en la primera mitad del año pasado, aunque anotó un marginal repunte del 0,7% frente al mes anterior.
Los datos duros surgen del último Indicador de Consumo procesado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, documentación a la que accedió la Agencia Noticias Argentinas. El reporte expone la fragilidad estructural de una economía donde los salarios corren detrás de los precios.
El ingreso nominal promedio por hogar apenas alcanzó los $2.719.000 durante el primer mes del año. Al descontar el efecto de la inflación real, este volumen de dinero se mantiene petrificado en los mismos niveles paupérrimos de diciembre de 2025.
La parálisis de las compras ocurre en un escenario de remarcaciones constantes. El Índice de Precios al Consumidor arrojó un 2,9% mensual en enero y marcó el quinto mes consecutivo por encima de la barrera del 2%, consolidando una inflación interanual del 32,4%.
El mapa del ajuste familiar sector por sector
El comportamiento de los gastos exhibe de manera milimétrica dónde recortan los argentinos y qué desembolsos resultan ineludibles por su naturaleza básica.
- Vivienda, alquileres y servicios públicos creció un 7,1% interanual, sosteniendo el índice general al aportar 1,2 puntos porcentuales positivos.
- Indumentaria y calzado retrocedió un 0,8% en comparación con el mismo mes del año anterior.
- Transporte y vehículos anotó una baja del 0,1% atada a la detención absoluta en el patentamiento de automóviles y motocicletas.
- Recreación y cultura se desplomó un 3,7% interanual y encadenó su segundo mes de severa contracción.
- El resto de los rubros agrupados promedió una caída conjunta del 2,9% y devolvió el volumen de operaciones a los registros de enero de 2020 antes de la pandemia.
Freno abrupto en las compras financiadas
La volatilidad de las tasas de interés liquidó el acceso al crédito. Si bien el financiamiento lograba sostenerse desde principios de 2024, esa tendencia se cortó drásticamente en el último trimestre de 2025 y el mercado lo siente.
El estancamiento en el uso de tarjetas de crédito y la escasa toma de préstamos personales impactaron de lleno en el consumo de bienes durables. La adquisición de electrodomésticos y las escrituras en el mercado inmobiliario frenaron en seco su dinámica comercial.
Los meses venideros resultarán críticos para evaluar si el consumo masivo encuentra un piso real de recuperación o si, por el contrario, la asfixia del crédito consolidará un nuevo formato de subsistencia enfocado exclusivamente en alimentos y pago de tarifas. (Agencia OPI Santa Cruz)