(Por: Rubén Lasagno) – Néstor Kirchner y Cristina Fernández instalaron institucionalmente la idea de que la mejor defensa es un buen ataque, pero excepto para salir de un embrollo circunstancial, si se hace de esta falacia una cuestión metodología para zafar de dar una argumentación lógica y creíble a un hecho grave, el castillo de naipes cae irremediablemente con el tiempo y la desnudez de las miserables mentiras que encubrieron sus actos, deja ver lo peor de cada uno de ellos: la cobardía, la manipulación, el engaño de propios y ajenos, la justificación injustificable, la búsqueda de un culpable extra corpóreo pero en ningún caso significan que defienden su posición con argumentos concretos a través de los cuales expliquen que cualquier cosa que los cuestione o acuse, son erróneos por defectos de las pruebas; por el contrario, el punto central de esa estrategia es el relato.
Así le pasó toda la vida (y le sigue pasando) a Cristina Fernández, por ejemplo, que fue condenada por un Tribunal en la causa Vialidad y ratificada la condena en la Cámara Federal de Casación Penal y finalmente por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. En ninguno de los casos la condenada se defendió con pruebas, siempre con discurso político, atacando a fiscales, jueces, victimizándose, haciéndose la perseguida y obviamente sin reconocer ni por asomo que fue líder de una asociación ilícita, que asaltó el poder mediante el engaño en las urnas, para robarse los fondos públicos con una banda de forajidos que hoy están acompañándola en este trance de pagar algo del daño que hicieron.
Algo parecido pasa con Manuel Adorni. Este libertario que desde temprano empezó a robarle al Estado para hacer veloz su escalda social, corta su carrera política y posiblemente menos trascendente de lo que cree, en apenas dos años en la función pública apuró la transa y “a lo chiqui Tapia” paso de hacer bolos en los canales de TV a comprar inmuebles, volar en jets privados y hacer cuanta maniobra pro casta tuviera a mano, mientras desde el atril vendía moralina de colores y se hacía el bravucón de barrio, instalando la palabra “FIN” como cierre de que su verdad, era la única verdad.
En su última “conferencia de prensa” Adorni no supo ni pudo explicar una sola de las cuestiones que el periodismo le preguntó. Se enojó, contratacó, se hizo el superado, devolvió dardos dialécticos para esquivar las respuestas y con los mismos argumentos ad dominem de CFK, trató de distraer el punto de partida de lo que verdaderamente interesaba y querían saber los periodistas allí destacados.
Se trata de los mismos inmorales, éstos como aquellos, Adorni que CFK y no es precisamente porque haga falta hacer un paralelismo entre lo que se robó uno y robó el otro, para establecer si uno es más o menos corrupto por el volumen de lo robado, sino, primero porque la acción de robarle al Estado es una sola, no se mide en cantidad ni en calidad y luego porque ambos salen del cuadro de los ciudadanos honestos y pasan a la esfera de delincuentes de guantes blancos y cobardes, que ni siquiera tienen la valentía de reconocer sus delitos y pedir perdón. Hasta posiblemente se escuden en el fenómeno de la igualación: “no somos los únicos que robamos, hay otros que roban también”. FIN.
Tanto Cristina como Adorni creen que la gente es idiota y compra sus discursos afiebrados de perseguidos por la prensa, por el lawfare y víctima de campañas “desestabilizadoras”, como si fueran tan importantes.
No es así, el periodismo y la justicia persigue al delito que ellos han cometido y solo gracias a la prensa, de cualquier lado que fluya, ni Cristina puede hacer germinar sus argumentos amañados, falaces y estúpidos ni Adorni puede convencer a nadie que poniendo cara de malo y llevando una troupe de funcionarios de un gobierno devaluado como el de Milei, para “apoyarlo”, va a torcer la idea que todo el país se ha formado de él y su entorno: que es un corrupto apañado por un puñado de cómplices y que sus días en el cargo, están contados. (Agencia OPI Santa Cruz)
Sugerencia para el escritor: El argumento es “ad hominem”. Se refiere a un argumento que descalifica un argumento atacando a quien lo emite
Exacto, así es, en vez de atacar el argumento de quien acusa y rebatirlo con pruebas, ataca al emisor, Así lo ha hecho CFK y ahora Adorni.
Este hdmp tendría que renunciar, sabe perfectamente que es un corrupto como los anteriores y los actuales, como los degenerados de los milei, caso libra, quieren justificar lo injustificable, creen que nos agarran de pelotudos y se equivocan, lo hacen por que la justicia que tenemos es una mierda y son tan corruptos como los políticos si hubiesen metido preso pero en los calabozos a los corruptos desde que comenzó la democracia los que vinieron después se hubiesen cuidado a sabiendas de los que les esperaba
Debería renunciar ya mismo, para no seguir dañando al gobierno, y de última, al país.
Tan corruptos y mafiosos unos como los otros