El kirchnerismo arma otro innombrable para competir por la presidencial del 2027. Medios, lo revisten de moderación aunque el personaje esté más sucio que una papa

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(Por: Rubén Lasagno) – Estamos observando a nivel nacional un fenómeno que responde a una estrategia política clásica de reposicionamiento, fundamental para cualquier fuerza que busque recuperar el poder tras una derrota contundente como la que tuvo el kirchnerismo en el 2023.  

Sin duda, el peronismo/kirchnerismo se arma para capturar el centro de la escena, teatro facilitado por los errores propios de LLA, que se ha autoinfligido un daño muy importante, que podría haber sido colateral, si el presidente se hubiera sacado de encima a Manuel Adorni; sostenerlo y apoyarlo, es decisivamente pernicioso.

Actualmente, el peronismo atraviesa una crisis de liderazgo y Axel Kicillof, al gobernar la provincia que concentra casi el 40% del padrón electoral (Buenos Aires), es la figura institucional de mayor peso en una oposición que carece de una figura convocante. Algo así pasó en el 2018/2019 cuando el kirchnerismo/peronismo vio la posibilidad de recuperar el protagonismo político sobre la debilidad de Mauricio Macri, quien terminó perdiendo tras el armado de Cristina Fernández, quien, como ahora ocurre con Kicillof, armó, edulcoró, lavó y moderó la imagen de un inútil, violento, corrupto e inútil como Alberto Fernández.

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Ahora, el otro “íncubus”

Kicillof enfrenta el mismo dilema estructural que enfrentó Cristina Fernández de Kirchner (CFK) en 2019: tiene un piso electoral alto (el núcleo duro kirchnerista que le permitió retener la Provincia de Buenos Aires), pero un techo bajo a nivel nacional debido a los altos índices de rechazo del anti-kirchnerismo.

Cristina Kirchner junto a Axel Kicillof - Foto: NA
Cristina Kirchner junto a Axel Kicillof – Foto: NA

Para ser un candidato presidenciable viable frente a Javier Milei en 2027, Kicillof no puede competir desde la radicalización, necesita “suavizar” su perfil; es decir, debe dejar de ser percibido como un ideólogo de izquierda dura y pasar a ser visto como un gestor pragmático, predecible e institucional. Algo que, en beneficio de los electores, sabemos que no es porque nunca lo demostró en los años que fue Ministro de Economía, donde nos llevó a detonar la economía nacional y en los que lleva de Gobernador, con el aumento de la pobreza en el conurbano, el atraso social, la delincuencia y todos los intendentes que lo siguen, con sus distritos sin servicios básicos, a pesar de (en la mayoría de los casos) ser el peronismo el único signo que ha gobernado esas intendencias.

Si comparamos el paralelismo que hay con la construcción presidencial de Alberto Fernández, encontramos que el objetivo principal es buscar el voto del centro, pero difiere en la naturaleza del candidato y la ejecución en relación con la anterior creación de CFK.

El ecosistema mediático opositor

Los medios de comunicación que mantienen una línea editorial crítica al gobierno de LLA operan en esta construcción de dos maneras claras y concretas, como lo es generar un contraste de modelos y para ello, utilizan la gestión de la Provincia de Buenos Aires como la única “vidriera” disponible para mostrar un modelo alternativo al de Milei. Mientras el gobierno nacional aplica la “motosierra” (reducción del Estado), los medios afines a Kicillof subrayan sus políticas de subsidios, obra pública o aumentos salariales provinciales como evidencia de una “gestión humanizada”. Obviamente ocultan o desconocen la alta tasa de criminalidad y violencia, la falta de servicios, la pobreza y la marginación bonaerense.

Para que la narrativa del Kicillof “moderado” funcione, los medios suelen minimizar el impacto de sus declaraciones más ideológicas o sus roces con los sectores productivos (como el sector agropecuario), enfocándose en mostrarlo en reuniones con empresarios, obispos o diplomáticos internacionales para construirle un “traje presidencial” a medida. Aquí se conjuga el dicho “Aunque a la mona la vistan de seda…”

El obstáculo propio

A diferencia del escenario de 2019, donde todo el peronismo se alineó rápidamente, la operación de llevar a Kicillof al centro choca hoy con su propio espacio. Para que el electorado independiente le crea el giro moderado del que intentan maquillarlo, Kicillof está siendo forzado a marcar diferencias con Máximo Kirchner y La Cámpora. Si los medios lo venden como moderado pero en las listas y en su gabinete mandan los sectores más duros del kirchnerismo, la estrategia pierde credibilidad ante el electorado de centro, exponiendo la maniobra.

La interna entre Axel Kicillof y La Cámpora (liderada por Máximo Kirchner) es, en esencia, una disputa por el control de la estructura política y la “lapicera” electoral para el armado del 2027. Uno de los frentes destaca que Kicillof posee el poder ejecutivo, los votos y la caja de la Provincia de Buenos Aires, sin embargo, La Cámpora controla históricamente el aparato del Partido Justicialista (PJ) bonaerense, las legislaturas y presiona constantemente para dominar ministerios y cajas provinciales clave.

El entorno del gobernador busca construir autonomía política para proyectar una imagen presidenciable más amplia y menos dogmática. Frente a esto, La Cámpora exige subordinación absoluta a la conducción de Máximo Kirchner y al liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner, castigando cualquier intento de vuelo propio. Kicillof, por su parte, entiende que la marca “La Cámpora” tiene un altísimo nivel de rechazo en el electorado independiente y moderado que él necesita captar.

Máximo Kirchner, en tanto, ve a Kicillof como un producto político creado por CFK que ahora intenta “independizarse” sin pagar el costo estructural y para ser competitivo a nivel nacional, Kicillof necesita mostrar emancipación política, pero si rompe definitivamente con La Cámpora, corre el riesgo de que el kirchnerismo duro le divida el bloque o le presente una interna que fracture a la oposición frente a La Libertad Avanza.

Si, por el contrario, cede y les entrega el control de las listas, su campaña de “candidato moderado e independiente” pierde toda credibilidad ante el votante de centro, muchos de los cuales hoy están desencantados con Milei, pero si la alternativa es Kicillof, amenaza con volver al redil de LLA, aunque en este momento Milei tiene “atado su electorado” a la cuestión eminentemente económica.

Los medios “medios”

El ecosistema mediático que viene operando sistemáticamente para instalar a Axel Kicillof como la “oportunidad política” y la principal alternativa presidencial para 2027 está compuesto por un bloque de medios con clara línea editorial opositora a Javier Milei.Esta maquinaria no opera de forma aislada, sino que sus líneas editoriales y títulos suelen actuar en espejo, construyendo la narrativa del “Estado presente” bonaerense frente al “Estado ausente” nacional.

La principal cabecera televisiva y radial de la oposición es El Grupo Indalo (Cristóbal López – C5N); su estrategia es mostrar a Kicillof como el “escudo protector” frente al ajuste libertario. Programas televisivos del prime time como Minuto Uno (Gustavo Sylvestre) o Argenzuela (Jorge Rial) le otorgan pantalla constante, coberturas en vivo de sus actos en la Provincia de Buenos Aires y entrevistas sin fricción. Radio 10 funciona como el complemento radial matutino y vespertino, replicando los cortes de voz y las declaraciones del gobernador y Ámbito Financiero / Minuto Uno (Digital) son replicadores digitales del grupo que suelen destacar datos de gestión bonaerense (aumentos paritarios, entrega de patrulleros) para contrastar con la recesión nacional.

Luego hay un universo de streamings que multiplica todo esto por diez. El Destape Radio y la web de Navarro, son la terminal mediática más explícita en su alineamiento político. Roberto Navarro ha manifestado abiertamente en sus editoriales que Kicillof es el “único candidato viable” del espacio, urgiendo a la dirigencia peronista a encolumnarse detrás de él. Este medio juega un rol crucial en la interna: suele defender al gobernador de los ataques de La Cámpora, operando como el vocero del llamado “kicillofismo”.

El Grupo Octubre de Víctor Santa María, históricamente ligado al sindicalismo porteño (SUTERH) y al kirchnerismo, aporta la pátina intelectual y progresista necesaria para la construcción de la candidatura.

Página 12 es el principal diario impreso y digital del espacio. Sus columnistas políticos y económicos dedican amplios espacios a analizar las políticas de Kicillof, presentándolas como un modelo económico alternativo de resistencia y heterodoxia viable.

AM 750, con figuras como Víctor Hugo Morales, se encarga de sostener el relato épico de Kicillof como el heredero político natural de Cristina Kirchner, pero con capacidad de gestión actual.

Luego hay una lista de “repetidoras” de esta operación encubierta de blanqueo de imagen donde se encuentran canales, radios y sitios web como Perfil, Canal 26, A24, etc. y periodistas afines al kirchnerismo o contrarios a Milei que brindan sus servicios para “blanquear” a quien está más sucio que una papa.

El segmento joven

Para lavar la imagen y llegar a un público que no consume cable ni lee diarios (y donde Milei es fuerte), el kicillofismo se apoya fuertemente en nuevos canales digitales que combinan entretenimiento y bajada de línea política opositora, como Gelatina con Pedro Rosemblat, Blender y Futurock.

Toda la culpa no es de ellos (solamente)

El patrón periodístico que utilizan estos medios para instalar al gobernador bonaerense como “oportunidad” se basa en tres ejes repetitivos: la victimización financiera. señalando cómo el gobierno nacional ahoga financieramente a la Provincia de Buenos Aires; el sobredimensionar los viajes del gobernador al exterior (Brasil, México, reuniones con el Papa) para darle “estatura de estadista” presidenciable y contrastarlo con la obra pública restringida por Milei, produciendo inauguraciones en PBA como “la resistencia del hacer”, mientras la obra pública nacional está paralizada.

Acciones como la manifestación de intendentes realizada ayer, donde participó el kirchnerista Pablo Grasso (Río Gallegos), es la prueba más clara de lo que están armando desde el kirchnerismo y la gran pregunta que me hago es: ¿Será Javier Milei tan obtuso como para no darse cuenta de que sus yerros políticos (como los de Macri) nos llevan a los brazos de este infame, inútil e ignorante actual gobernador que Cristina tenía de “che pibe” y ahora tiene aires de Estadista? ¿Los ciudadanos que estamos desencantados con el cambio, seremos tan estúpidos para “comernos”, una vez más, esta operación de blanqueo y moderación de un tipo nefasto, retardatario, corrupto, inútil e ignorante como Axel Kicillof? ¿Volveremos a creerle a los medios K que reanudan la campaña absurda por orden y financiamiento de Cristina y Máximo, aunque nos quieran hacer creer que ellos no participan?

Solo la opinión pública debe discernir lo que está pasando y si quiere repetir la historia. (Agencia OPI Santa Cruz)

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8 COMENTARIOS

  1. QUE EL KISRCHERISMO NOS VUELVA A METER OTRO DELINCUENTE VEESTIDO DE BLANCO NO HABLA MAL DE ELLOS SINO DE LOS TARADOS QUE LO VOTAN COMO AL GOLPEADOR O A LA BRUJA MAYOR CONDENADA Y LIBRE EN SU CASA

  2. saben porque va a pasar y van a volver el kirchnerismo y mas potenciado.. porque este gobierno nacional y provincial destruyo la clase obrera.. asi de simple.. su deficit “0” lo diseño en base a dejar sin trabajo a la sociedad… es lamentable.. la gente vota pensando en poder comer y vivir dignamente… de ahora en adelante les va a importar un bledo si vuelven lo kirchneristas.. la sociedad necesita laburo .. este gobierno nacional y provincial no cumplio en nada..

  3. Esta película ya la vi, con macri, estos vuelven no porqué sean mejores que antes siguen siendo los mismos corruptos, vuelven por que como macri, el demente degenerado corrupto de milei son unos inútiles de mierda

  4. La sociedad argentina, otra vez, ante la disyuntiva de tener que elegir el “mal menor”. Pasó en 2015 (Macri y Scioli); también en 2023 (Milei y Massa). Si bien falta mucho, y cualquier cosa puede suceder hasta ese entonces, en 2027 habrá que concurrir al cuarto oscuro y decidir entre una alternativa que, en nombre de la redistribución del ingreso y la justicia social, presentará candidatos de oscuros antecedentes, y otra que, en nombre de cierta racionalidad económica, propondrá candidatos (de oscura prosapia también) que querrán continuar precarizando ingresos y condiciones laborales. Como en anteriores oportunidades, creo que será el bolsillo de los argentinos el que terminará decidiendo.

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