- Publicidad -
Inicio Destacadas El manejo inadecuado del mensaje por parte de los medios en materia...

El manejo inadecuado del mensaje por parte de los medios en materia de las amenazas escolares

0

(Por: Rubén Lasagno) – Los autores de las amenazas de tiroteos en los colegios (generalmente falsas) no buscan cometer un atentado buscan poder, disrupción y visibilidad. Al publicar los detalles de la amenaza, los medios de comunicación son instrumentalizados, se convierten, involuntariamente, en la oficina de prensa gratuita del perpetrador.

Lidiar con esta tensión entre “informar” y “no amplificar el pánico” es uno de los desafíos más complejos de los medios, especialmente cuando la desinformación digital ya funciona como un factor de desestabilización en la agenda pública.

Pero en tanto los medios de comunicación se pasen todo el día analizando, replicando y dándole difusión masiva a estas amenazas inclusive de las tiradas anónimamente en las redes sociales, el o los autores reciben esa validación que buscan y lejos de dejar de hacerlo, lo va a repetir porque logró paralizar instituciones y movilizar a la policía con un esfuerzo mínimo.

- Publicidad -

Por lo tanto la sobreexposición mediática actúa como un tutorial. Otros individuos, al ver el caos generado y la aparente impunidad inicial, replican la metodología en otras escuelas o ciudades y la prensa realimenta ese círculo vicioso.

Responsabilidad comunicacional

Los propietarios y jefes de redacciones de los medios de comunicación deben saber que estas convulsiones generan una saturación que desvía recursos policiales, judiciales y periodísticos, sumergiendo a la sociedad en un estado de paranoia infundada.

Y la solución no pasa por la censura, ni por ocultar que un colegio fue evacuado, sino por cambiar el foco de la cobertura. La noticia debe dejar de ser “la amenaza” para pasar a ser “la respuesta institucional y las consecuencias“.

Para desactivar el uso del periodismo como plataforma de terror, es necesario aplicar estándares de contención similares a los que se usan históricamente para la cobertura de suicidios, pero adaptados al pánico digital, de manera que no se deje de informar, pero no le sirva de plataforma funcional a los perpetradores de esos mensajes.

El antídoto periodístico contra este secuestro de la agenda es quitarle el incentivo de la fama al agresor y reemplazarlo por la certeza de la persecución penal. Cuando las noticias pasan de decir “Caos por amenaza de bomba” a decir “La justicia rastrea la IP y avanza en la imputación por intimidación pública”, el incentivo para los imitadores cae drásticamente.

Todos recordamos que en los colegios (primarios, secundarios, terciarios y también en las universidades del país) hubo años en los que las amenazas de bomba eran cuestión de todos los días. Finalmente la prensa dejó de replicar esta acción delictiva y el fenómeno se extinguió por si mismo.

En ese momento, sin redes ni tantos medios digitales como ahora, socialmente se pudo manejar correctamente el fenómeno, descubriéndose en muchos casos que en algunas oportunidades eran los propios alumnos los que generaban la alerta; algunas veces para que se suspendieran las clases o en medio de exámenes, lograban evacuar las aulas.

Ahora estamos ante un fenómenos parecido y los medios de la provincia cometen el error de multiplicar exponencialmente los casos de falsas amenazas, incluyendo (innecesariamente) la publicación de la foto con el cartel o el posteo de la misma. (Agencia OPI Santa Cruz)

- Publicidad -

SIN COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Exit mobile version