El enfoque financiero de la declaración jurada del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presenta inconsistencias matemáticas insalvables entre las ganancias declaradas y el comportamiento real del mercado de criptoactivos. El especialista en negocios digitales e inteligencia artificial, Mario Agustín Giménez, determinó que los datos públicos del funcionario no guardan correlación con las cotizaciones históricas de los activos digitales. Según el análisis de OPI Santa Cruz, el desvío entre el relato oficial y los registros de la cadena de bloques expone una contradicción directa en el origen de los fondos utilizados para su crecimiento patrimonial.
Una inversión inicial declarada de 200.000 dólares en el año 2014 permitía adquirir entre 220 y 520 unidades de bitcoin, debido a que el activo cotizaba entre los 400 y los 911 dólares. La liquidación de esa misma posición durante el pico de valorización de diciembre de 2017, cuando el activo alcanzó los 19.700 dólares, debió reportar un ingreso mínimo de 5.000.000 de dólares. El documento al que accedió OPI Santa Cruz demuestra que la ganancia de 300.000 dólares informada por el ministro coordinador resulta numéricamente inviable, ya que incluso el escenario de liquidación más pesimista del año 2018 quintuplicaba dicha cifra.
Los registros de la billetera virtual del funcionario confirman movimientos financieros recién a partir de agosto de 2017 y hasta abril de 2018, procedentes del exchange Bittrex hacia las plataformas Bitfinex y Binance. Las operaciones auditadas detallan la adquisición de 13 bitcoins a 3.356 dólares en agosto, una unidad a 3.330 dólares días después y una última incorporación a 7.234 dólares el 2 de noviembre de 2017. La sumatoria total de estas transacciones representa apenas 15 bitcoins por un valor de 54.000 dólares, lo que equivale a una cuarta parte del capital de origen declarado ante la Oficina Anticorrupción.
La trazabilidad bancaria desmiente la imposibilidad de documentar estas operaciones en el mercado de nicho de 2014. Plataformas financieras habilitadas en el país permitían la compra en línea mediante transferencias bancarias directas con comisiones fijas del 1%. Una posición financiera de 200.000 dólares en ese período fiscal ubicaba al titular en el percentil más alto de tenedores globales a nivel mundial. La reconstrucción técnica demuestra que la carga de la prueba es trivial y se resuelve mediante la exhibición pública de las direcciones de las billeteras virtuales en el libro contable inmutable de la red. (Agencia OPI Santa Cruz)