
El máximo tribunal brasileño validó la medida humanitaria otorgada en marzo por una afección respiratoria. El dirigente conservador también perdió el derecho a portar armamento tras el secuestro de una pistola irregular.
El juez Alexandre de Moraes, magistrado de la Corte Suprema de Brasil, ratificó la prisión domiciliaria para el expresidente Jair Bolsonaro. El político de 71 años purga una condena de 27 años de cárcel en su residencia acomodada de Brasilia por ejecutar un intento de golpe de Estado contra el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, tras perder las elecciones en 2022. El tribunal dictó el veredicto condenatorio en septiembre del año pasado al comprobar el plan para aferrarse al poder.
El beneficio legal comenzó a operar en marzo por un plazo inicial de 90 días ante un diagnóstico de neumonía. El plazo otorgado venció la semana pasada; conforme a los reportes médicos oficiales, Moraes evaluó los estudios y documentó una “mejoría clínica” del paciente respecto a esa afección pulmonar y al resto de las dolencias de salud diagnosticadas.
Al fundamentar la resolución jurisdiccional, el magistrado argumentó razones estrictamente sanitarias. “En el momento actual, el mantenimiento de la prisión domiciliaria humanitaria se muestra razonable, adecuado y proporcional”, justificó el funcionario judicial mediante el documento escrito que avala la continuidad de la reclusión en la vivienda particular.
Un evento policial ocurrido en junio amenazó el estatus del condenado. Agentes de seguridad interceptaron a un escolta durante un control de tránsito regular en la capital federal y confiscaron una pistola Glock 9 milímetros sin la documentación obligatoria. Los abogados defensores argumentaron que el equipo de custodia retiró una pieza para inutilizar el artefacto debido al consumo de medicamentos psiquiátricos del líder derechista.
Al notar la falla del mecanismo, el expresidente pidió al guardia revisar la unidad. Bolsonaro enfrentó un breve interrogatorio policial y reconoció ser el dueño original del objeto y mantenerlo habitualmente en su domicilio. Moraes desestimó penalizar al dirigente por este hallazgo; en paralelo, ordenó un control riguroso sobre la decena de armas de fuego registradas a su nombre, bloqueando su uso sobre un inventario que incluye:
- Pistolas.
- Revólveres.
- Rifles. (Agencia OPI Santa Cruz)