El crecimiento concentrado en la extracción de hidrocarburos no logra revertir el derrumbe productivo que asfixia a las pequeñas y medianas empresas.
La caída del 6% en la industria nacional y el retroceso del comercio exponen la falsedad de una recuperación económica generalizada. El director ejecutivo de Desarrollo Industrial, Diego Coatz, declaró en Splendid AM 990 que la macroeconomía ordenada no frena la licuación del poder adquisitivo de los asalariados.
El repunte del Producto Bruto Interno se sostiene exclusivamente sobre las bases extractivas de la minería, el agro y la actividad petrolera. Esta dinámica genera un efecto nulo en el desarrollo estructural de las provincias del sur, ya que los beneficios corporativos no se traducen en mejoras de los ingresos locales ni activan la obra pública.
Los números expuestos por el economista demuestran la ineficacia del modelo extractivo para generar trabajo masivo y sostener la cadena de valor provincial. Los indicadores precisos detallan la magnitud de la asfixia productiva:
- La actividad industrial registra una caída consolidada de casi el 6%.
- Los sectores extractivos en alza representan menos del 7% del empleo total en Argentina.
- La reducción del nivel de ingresos deprime las ventas y paraliza la rotación de inventarios comerciales.
Las empresas más pequeñas absorben el daño directo de la recesión al carecer de financiamiento barato. Las firmas enfrentan rupturas en la cadena de pagos, sufren el rechazo de cheques y ceden participación de mercado ante los grandes grupos corporativos que monopolizan los precios.
Apertura comercial y concentración corporativa
La reducción de aranceles de importación profundiza el quebranto de los productores nacionales frente a la competencia externa. Los bienes manufacturados provenientes de China ingresan al territorio nacional abaratados por fuertes subsidios estatales de la potencia asiática.
El esquema económico nacional elimina los mecanismos de protección industrial que sí utilizan los países desarrollados y expone a las fábricas a una disputa asimétrica. El ingreso de mercadería bajo el régimen puerta a puerta fagocita la poca demanda interna que sobrevive a la caída real de los sueldos.
La quietud cambiaria y la desaceleración de los índices de precios que promociona el Gobierno nacional carecen de tracción si las fábricas detienen sus líneas de ensamblaje. Los reportes técnicos del sector manufacturero certifican la pérdida sostenida de miles de puestos de trabajo formales cada mes. (Agencia OPI Santa Cruz)