Cuando un sindicalista se politiza, su discurso ya no es gremial ni en defensa de los trabajadores, es en beneficio propio

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(Por: Rubén Lasagno) – Escuché esta mañana por Fm News, una entrevista que en el programa “Contratacara” le hicieron a Alejandro Garzón, histórico dirigente de ATE y al cual desde el 2004 seguimos con gran atención, cada vez (y toda vez) que era el único que combatía frontalmente al kirchnerismo en las calles, convocaba a marchas, levantaba campamentos frente a casa de gobierno y proponía una defensa abierta y confrontaba con el poder con otros gremios como la ADOSAC, Judiciales y municipales y en menor medida otros que después del año 2010 desaparecieron o entraron en una zona de confort que dura hasta hoy 2026 como APEL, UPCN, APAP etc.

Siempre que critico a Garzón aclaro que le tengo estima y un especial reconocimiento a su figura señera y aguerrida en aquellos días donde ATE era un sello y gracias a su trabajo en la calle, en los hospitales, en los ministerios, logró crecer imponiéndose como el gremio con mayor preponderancia en Santa Cruz junto con el sector docente. Pero hasta ahí llega ese reconocimiento que murió el día que aceptó ser parte del gobierno de Alicia Kirchner a quien decía combatir en las calles y (después lo entendí) le estaba rogando que le abriera las puertas.

Por este motivo cuando esta mañana lo escuchaba refundando aquel discurso combativo, transgresor y contra poder que forjó en las calles y rescató en la entrevista de News, no pude menos que pensar que Alejandro Garzón está en la búsqueda del poder que perdió, luego de aliarse incondicional y extrañamente, al mismo gobierno que insultaba en las calles de la provincia.

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La estrategia de atacar al gobierno de Claudio Vidal y de Javier Milei, no solo no le da resultados prácticos sino que, además, lo deja absolutamente relegado del nivel de “imparcialidad” que debe tener un dirigente sindical donde, dentro de su estructura gremial, hay afiliada gente de la más diversa ideología y partidos políticos. Y su parcialidad se hace mucho más evidente, cuando sus críticas van direccionadas hacia Milei, Macri y Vidal, dejando a resguardo a Cristina, a Alberto Fernández y especialmente a Alicia Kirchner.

Un operador K, no un sindicalista honesto

Esto lo pone en un lugar muy incómodo a Garzón, como a cualquiera que trate de contar una historia por derecha, tratando de tapar la otra mitad de esa historia, con la mano izquierda.

El principal capital que perdió Alejandro Garzón es la credibilidad, el segundo es la autoridad moral y el tercero es la dignidad.

La credibilidad la perdió cuando hizo todo lo contrario a lo que pontificaba y con lo cual criticaba y atacaba al kirchnerismo, especialmente en la figura de la ex gobernadora; la autoridad moral la perdió cuando dejó de ser consecuente y congruente con lo que proponía y criticaba en la calle y perdió la dignidad que es un valor sustancial de aquellos que sostienen sus ideas y lo demuestra con hechos, aún cuando las situaciones sean de las más adversas.

Durante la entrevista le preguntaron cómo era que ahora encontraba pobreza, entrega de derechos, salarios por debajo de la línea de pobreza, violencia laboral y falta de respaldo y ninguna defensa a los trabajadores estatales, siendo que siempre fue así o si creía que todo había comenzando en diciembre del 2023, lo cual no fue respondido por Garzón.

También le preguntaron si decía todo eso porque era kirchnerista y el dirigente sindical negó que eso fuera así y recurrió al increíble argumento de que como su partido se había aliado al Frente para la Victoria, él debía responder orgánicamente, lo cual es más grave que decir que es kirchnerista. En vez de exculparlo, la argumentación hizo colapsar su discurso definitivamente.

Tener memoria

Alejandro Garzón quiere negar lo innegable porque empezó a trabajar políticamente para lograr un lugar en el próximo armado político kirchnerista y pretende llevarse con él todos los desencantados afiliados de ATE que hoy siguen a su hermano como Secretario General, pero ha perdido las tres condiciones fundamentales que enumeramos antes y le pesan como un adoquín al cuello, a la hora de convencer a la gente que lo vuelva a seguir.

Porque hay que aclararlo, todo lo que dijo Garzón que ocurre es absolutamente cierto, pero es lo que siempre ocurrió en los últimos 30 años, con algunos matices ideológicos mas o menos distintos, pero en el fondo el que la pagó y la sigue pagando, es el laburante que antes y ahora sigue igual. Pero según Garzón si es un gobierno de corte liberal es malo y empobrecedor, ahora si es peronista y/o kirchnerista ¿Es mejor? ¿O se olvida que entre el año 2004 y 2015 él mismo fue el mayor combatiente de las políticas K?.

Para contradecir esto Garzón aludió que él fue el mayor opositor al krichnerismo y hasta sufrió el armado de causas y cárcel, por ese motivo. Y es cierto, pero ese argumento, en realidad le juega en contra absolutamente, porque es ahí precisamente cuando el afiliado entiende que cambió por intereses personales y usó al sindicato para escalar a la zona de confort de la política, porque al final terminó siendo parte del mismo gobierno al que decía combatir.

¿Yo señor?, no señor…

Alejandro parece haber olvidado de ser el responsable directo del atraso salarial que dejó Alicia Kirchner, de la cual fue funcionario. Se olvida que fue ATE y su ex esposa como Secretaria General que acordaban con el gobierno en paritarias, firmar a la baja los salarios a espaldas de los trabajadores y OPI dio la exclusiva en ese momento; olvida que en Paritarias acodaban aumentos sin actualización por inflación, solo con porcentajes fijos, de hecho  recordemos que en nel 2023 la inflación fue del 211% y en los cuatro años de Cristina, Alberto, Massa y Alicia fue del 1.000%.

Alejandro Garzón ATE junto a Alicia Kirchner
Alejandro Garzón ATE junto a Alicia Kirchner

Pero si todo esto no fuera suficiente y desmintiendo absolutamente la irrestricta defensa de los trabajadores a la que hace referencia Alejandro Garzón, a la que supone una práctica innata de un sindicalista (lo cual así debería ser), el dirigente de ATE nacional no puede ni quiere explicar por qué entonces Olga Reinoso como titular de ATE-CTA, firmó indecorosamente para un dirigente gremial y respondiendo al kirchnerismo de manera directa y desvergonzada, el despido de 417 trabajadores en YCRT imponiendo una medida judicial para que eso suceda y dándole el pie a Aníbal Fernández para que lo haga efectivo a un mes de asumir.

Es inédito e increíble que un gremio (como todos los gremios) nacido para defender a los trabajadores, pida que echen a compañeros solo por cuestiones políticas. De ahí en más lo que dice Alejandro Garzón no es válido, carece de sostenimiento fáctico y contradice su historia personal y esto sucedió desde que se olvidó de ser sindicalista y decidió kirchnerizarse para pasarla bien.

Hay un refrán que refleja lo que ocurre con Garzón. “si no puedes con tu enemigo, únete a él”; en general esto define a quien no puede sostener un enfrentamiento inútil y el pragmatismo lo lleva a aliarse al poder, buscando sobrevivir o beneficiarse. (Agencia OPI Santa Cruz)

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2 COMENTARIOS

  1. 100% de acuerdo, Este muchacho empezo bien (2004) pero perdio el rumbo( 2015),
    Su ex (la reinoso) es de lo peor,no tiene escrupulos, Quizas la peor influencia y causa para este desvio,
    El muchaccho no es inocente . Su debilidad,, las mujeres. El precio sus convicciones…
    Una lastima no por ellos sino por nosotros (trabajadores) y nuestras organizaciones .
    En fin a adaptarse ,son tiempos de cambios

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