Granja Tres Arroyos paralizó su planta de Capitán Sarmiento mientras negocia con acreedores una quita del 75% de su deuda de U$S 350,9 millones, sumando cierres y despidos masivos en Buenos Aires y Entre Ríos.
La empresa avícola Granja Tres Arroyos suspendió por tiempo indeterminado la actividad de su planta industrial en Capitán Sarmiento el 31 de agosto de 2026. La patronal comunicó a los trabajadores un cese productivo fundado en problemas de suministro eléctrico y contingencias de fuerza mayor, mientras el personal constató el retiro de maquinaria operativa concesionada y el vaciamiento administrativo de las oficinas comerciales.
La paralización formal del complejo fabril bonaerense responde al ahogo financiero de la compañía, que arrastra un pasivo total auditado de U$S 350,9 millones. Frente a la insolvencia de corto plazo, el directorio presentó a las entidades bancarias y proveedores comerciales una propuesta de reestructuración privada que exige una quita del 75% del capital adeudado, un plazo de gracia con amortización a siete años y la enajenación de cinco unidades productivas consideradas no estratégicas.
El ajuste corporativo en curso es la continuidad directa del Proceso Preventivo de Crisis iniciado por la firma a finales de 2024. A partir de la apertura de ese marco legal, la administración implementó esquemas de pago salarial fraccionado en cuotas semanales, planes de retiros voluntarios sin reemplazo de vacantes y un diferimiento constante de sus compromisos con la cadena de abastecimiento avícola.
El desmantelamiento operativo de Granja Tres Arroyos en las provincias
La parálisis de la planta de Capitán Sarmiento se inserta en un esquema de desarticulación industrial que afecta a las principales provincias productivas del país. Durante el mes de agosto de 2026, la compañía desvinculó a 250 operarios en la planta La China, emplazada en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, alegando una retracción de faena atribuida a las consecuencias sanitarias de la gripe aviar sobre los lotes de engorde.
Dicha instalación entrerriana había recibido meses atrás a 270 trabajadores reubicados tras el cierre y desguace de la histórica planta de Becar, ubicada en la misma jurisdicción municipal. A ese recorte se sumó la clausura definitiva del establecimiento de Tristán Suárez, en la provincia de Buenos Aires, donde la empresa cesanteó a 200 empleados directos sin reubicación funcional en otros eslabones de la cadena de valor.
El deterioro operativo alcanzó también al interior de la provincia de Córdoba, donde la planta faenadora Avex, situada en la ciudad de Río Cuarto, permaneció paralizada durante un mes continuo por falta de capital de trabajo para la compra de insumos. En idéntica situación crítica, la planta Pinazo, en el partido de Pilar, mantiene a todo su personal bajo régimen de suspensión laboral sin fecha fijada para el reinicio de actividades.
La parálisis en las plantas Wade y la venta de activos por deuda
La interrupción de la cadena de pagos repercutió en el complejo fabril Wade II, escenario de conflictos salariales y bloqueos sindicales por retrasos en el cobro de haberes y aportes de ley. Paralelamente, la unidad contigua Wade I redujo su volumen de faena diaria a niveles mínimos a raíz de la interrupción en las entregas de pollos vivos por parte de los productores integrados.
El expediente de salvataje financiero tramita contra reloj entre las entidades financieras y la dirección de la compañía avícola, condicionando cualquier reactivación fabril a la venta efectiva de cinco activos inmobiliarios e industriales y a la aceptación unánime de los acreedores sobre el pasivo acumulado de U$S 350,9 millones. (Agencia OPI Santa Cruz)