Donald Trump condicionó el respaldo a Londres por Malvinas

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El gobierno británico descartó ceder la soberanía del archipiélago tras la queja de la Casa Blanca por la falta de buques en el estrecho de Ormuz y el operativo sobre territorio persa.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, puso en duda el respaldo de Washington hacia Londres ante un eventual litigio con la República Argentina por las Islas Malvinas. La advertencia fue formulada el 3 de septiembre de 2026 durante una entrevista concedida en Washington D. C., donde reprochó a las autoridades del Reino Unido su negativa a suministrar buques para la ofensiva bélica en territorio iraní.

La declaración pública trascendió a través de la señal británica GB News, en un diálogo conducido por la presentadora Bev Turner. El pronunciamiento coincidió con las horas previas a la alocución pautada por Javier Milei, presidente de la Nación Argentina, orientada a fijar la posición diplomática de Buenos Aires sobre el archipiélago austral ante los foros internacionales.

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Durante el intercambio audiovisual, Trump impugnó la solvencia operativa de las fuerzas armadas británicas y vinculó la postura estadounidense con la vulnerabilidad energética de Gran Bretaña. El jefe de Estado norteamericano remarcó que las islas británicas dependen del flujo de hidrocarburos canalizado mediante el estrecho de Ormuz, paso marítimo donde la administración de Londres declinó intervenir de manera directa.

Tu país no está yendo bien. No olvides que obtiene un gran porcentaje de su petróleo del estrecho de Ormuz, y no estuvieron allí para ayudarme“, recriminó Trump ante los micrófonos de la emisora londinense. El mandatario relató que la solicitud de medios navales fue tramitada formalmente mediante la Organización del Tratado del Atlántico Norte, instancia donde requirió la movilización de navíos al primer ministro británico Keir Starmer.

La tensión bilateral entre Washington y Londres por los recursos navales

Trump especificó que la contestación gubernamental británica argumentó una carencia material de unidades disponibles para el despliegue en Oriente Medio. De acuerdo con el testimonio del presidente norteamericano, Starmer adujo no disponer de embarcaciones para sumarse a la coalición, circunstancia que el titular de la Casa Blanca calificó como un hecho decepcionante que reconfiguró el vínculo estratégico entre ambos aliados.

Al ser interrogado por Turner sobre la hipótesis de un reclamo de soberanía promovido por la Casa Rosada, Trump trazó un balance del conflicto bélico acontecido en 1982. El dignatario reconoció la recuperación militar británica de aquel entonces, aunque matizó el valor disuasorio contemporáneo de esa campaña remarcando la prolongada distancia geográfica que separa a Londres de las aguas del Atlántico Sur.

Estuve allí cuando fue la primera guerra. Fue hace mucho tiempo y lo observé muy de cerca, y ustedes se condujeron muy bien. Las recuperaron con bastante firmeza, pero eso quedó muy lejos. Es un viaje largo, un largo camino“, aseveró Trump al desestimar un acompañamiento automático de la Casa Blanca ante futuros reclamos soberanos argentinos.

Frente al cuestionamiento de la periodista sobre si la deserción naval británica en las operaciones contra Irán provocó un daño personal, Trump encuadró el episodio dentro de un reacomodamiento pragmático. «No me sentí herido, lo llamo un proceso de aprendizaje», determinó el titular del Poder Ejecutivo estadounidense al justificar el distanciamiento táctico respecto a los intereses de la corona británica.

La réplica de Anna Turley ante los condicionamientos de Donald Trump

La reacción institucional del gobierno laborista no tardó en manifestarse a través de Anna Turley, ministra de Estado para la Seguridad Fronteriza y el Asilo del Reino Unido. La funcionaria rechazó de manera categórica las elucubraciones de la Casa Blanca en los estudios de la misma cadena televisiva, ratificando la intransigencia británica sobre la ocupación de los territorios insulares.

Las Malvinas son británicas y seguirán siendo británicas“, aseveró Turley para clausurar cualquier revisión del estatus jurídico del archipiélago derivado de las presiones de Washington. La postura británica ratificó la continuidad del control colonial ejercido desde Londres, desvinculando la pertenencia de las islas de los compromisos militares asumidos en Medio Oriente.

La divergencia diplomática expuesta en Londres añade un elemento de fricción geopolítica mientras las delegaciones diplomáticas de la República Argentina y los Estados Unidos monitorean el contenido final del mensaje programado por Milei. La fijación de prioridades militares de Washington en el golfo Pérsico abrió una grieta pública con su tradicional socio anglosajón, modificando el escenario de respaldo exterior sobre el Atlántico Sur. (Agencia OPI Santa Cruz)

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