Las zapatillas de Vidal y el estigma del populismo. Dice el manual que el clientelismo no busca emancipar al ciudadano, sino mantenerlo como un rehén agradecido

- Publicidad -

(Por: Rubén Lasagno) – EL anuncio de entrega de 40 mil pares de zapatillas por parte del gobierno provincial, es un espejo de dos caras. Por un lado es loable que ante la carestía de la vida y el empobrecimiento de la clase media y media baja el propio Estado haga un aporte sin distinción de clases con una acción que tiende a beneficiar a las familias calzando a los niños que van a la escuela primaria, secundaria y especial. Por otro lado, el mecanismo de entregar zapatillas cubre la emergencia del hoy, pero la utilización política de esa entrega demuestra que no hay intención de resolver el problema de fondo. Si un gobierno necesita regalar 40.000 pares de zapatillas en campaña, es la confesión implícita del fracaso de su propio modelo económico, que no le permite a esas 40.000 personas/familias comprarlas con su propio salario. Esto conlleva la perpetuación de la pobreza.

El calzado y específicamente la zapatilla, reúne una serie de características prácticas, económicas y simbólicas que lo convierten en el “bien de cambio” perfecto para el aparato clientelar y si repasamos la psicología de masas y las estrategias políticas de campañas, vemos que no es una elección azarosa; responde a una ingeniería proselitista muy precisa.

Teniendo en cuenta las experiencias previas desglosando la mecánica detrás de esta elección, se pueden identificar varios factores clave que explican por qué la zapatilla muchas veces reemplaza a la política pública estructural en época de campañas.

- Publicidad -

La elección de la zapatilla no es azarosa

A diferencia de entregar un bolsón de comida (que se consume en días) como también lo hozo Vidal con el agregado del grabado de su gestión en la bolsa en la distribución de pescado, el calzado está históricamente atado al concepto de inclusión y dignidad.

Para una familia vulnerable, no tener zapatillas suele ser el límite físico que impide que los chicos asistan a la escuela. Está instituido en “los manuales del populismo” (y no moderno, precisamente) que dirigente político que entrega el calzado se apropia de un discurso potentísimo, se presenta en el territorio como quien “restituye un derecho” elemental, contrastando su acción directa y personal con la lentitud burocrática de sus predecesores y/o ocasionales contendientes en las próximas elecciones, instalando “la narrativa de la dignidad”.

Las zapatillas de Vidal y el estigma del populismo. Dice el manual que el clientelismo no busca emancipar al ciudadano, sino mantenerlo como un rehén agradecido
Las zapatillas de Vidal y el estigma del populismo. Dice el manual que el clientelismo no busca emancipar al ciudadano, sino mantenerlo como un rehén agradecido

Pero hay algo más, desde la lógica de la contabilidad proselitista, regalar zapatillas es altamente rentable ya que a través de compras masivas, se adquieren decenas de miles de pares a precio mayorista, muchas veces de calidad dudosa y con expedientes de trazabilidad compleja, aunque no nos consta que en el caso de Santa Cruz sea así.

Según se desprende de la información que denuda la mecánica de este accionar netamente populista, se logra un rédito inmenso en la percepción del votante gastando una fracción de lo que costaría una obra de infraestructura barrial (como una red de agua o asfalto), la cual demora meses y no se puede entregar en mano arriba de un escena.

Los malos ejemplos

En marzo de 2001, cuando Carlos Ruckauf era gobernador de la provincia de Buenos Aires (1999-2002), su gestión compró 800.000 pares de zapatillas para repartir entre alumnos humildes del sistema educativo provincial.

La polémica estalló porque las zapatillas venían con una marca política explícita: en la lengüeta del calzado figuraba la firma de Carlos Ruckauf y la frase “Buenos Aires para todos”, que era el eslogan de su gobierno. Además, se denunció que pretendían acompañar la entrega con guardapolvos y una carta del gobernador, lo que la oposición (la Alianza) denunció inmediatamente como propaganda política y clientelismo con recursos del Estado.

Ante las críticas, su vocero de entonces, Julio Macchi, intentó una defensa curiosa argumentando que “la firma está en la lengüeta y, cuando se atan los cordones, no se ve“.

En septiembre de 2015, durante la campaña electoral en el municipio de Lanús (Bs As), dirigentes del PRO  denunciaron que militantes de La Cámpora repartían en los barrios zapatillas estilo All Star que llevaban estampadas las caras de Néstor y Cristina Kirchner a cambio de votos, recordando inevitablemente el episodio de año anteriores de Ruckauf.

Los fondos utilizados

El rastreo de los fondos para estas compras y acciones políticas, requiere cruzar constantemente el discurso político con los datos duros de la gestión pública. Para eso se necesitaría que los diputados y la oposición estuvieran dispuestos, lo cual no es el caso de Santa Cruz.

Cuando se auditan los números nunca se encuentra un expediente que detalle la “compra de zapatillas para campaña“. El clientelismo se camufla utilizando herramientas administrativas y contables legales, pero profundamente opacas como “Bienes de Consumo”donde en lugar de detallar el producto, se imputa el gasto a subcategorías amplias como “Elementos de ayuda social“, “Kits de contingencia“, “Artículos de promoción” etc.

También se utilizan figuras como “Aportes no reintegrables” o “Subsidios por vulnerabilidad“, donde el dinero sale del Estado, pero el destino final del bien adquirido pierde trazabilidad institucional y el mecanismo muestras que estas partidas de asistencia directa suelen mostrar incrementos interanuales que superan estratégicamente a la inflación oficial o al aumento proyectado para el gasto en personal estatal.

Otra herramienta fundamental para colar estos gastos son las declaraciones de emergencia (climática, hídrica, alimentaria) las cuales permiten habilitar vías de excepción. Bajo este paraguas normativo, el Estado compra sin licitar, con el argumento de la inmediatez, dificultando el control sobre los sobreprecios.

En Santa Cruz el gobierno ha emitido a través del Consejo Provincial de Educación un pedido de información a las escuelas iniciales, primarias, secundarias y especiales, donde los directivos debe hacer un listado de alumnos con los datos del niño la familia y el número de calzado. El próximo viernes se cumple el plazo de entrega de la información. Despues, se supone, el gobierno haría entrega de las zapatillas “Topper” que ha comprado en un número, que según el propio gobernador, se duplicará el año próximo. (Agencia OPI Santa Cruz)

- Publicidad -

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

- Publicidad -

Más Noticias

Notas Relacionadas

- Publicidad -