(Por: Rubén Lasagno) – El “suicidio pragmático” de Milei con Brasil jugando a la diplomacia del espectáculo, cuando la Argentina necesita producir, vender y activar su aparato económico en la región, muestra al presidente argentino chocando con sus socios naturales, tratando de imponer su marca ideológica personal y política lo cual conlleva riesgos inmensos para el país.
Brasil es el mayor socio comercial de Argentina y el destino principal de sus exportaciones industriales (especialmente el sector automotriz). La tensión política al más alto nivel que provoca Milei con su postura ofensiva y sobreactuada puede derivar fácilmente en barreras comerciales, demoras en las fronteras o falta de voluntad para firmar acuerdos, lo que perjudicará directamente a la economía argentina.
Al insultar abiertamente a líderes vecinos y saltarse cumbres regionales, Milei corre el riesgo de aislar a Argentina a nivel diplomático. Esto hace que sea mucho más difícil negociar en el futuro condiciones favorables en temas que requieren cooperación constante, como energía, obras de infraestructura compartida o seguridad fronteriza.
Sin embargo, las acciones de Javier Milei en Brasil no son un “error” o un fracaso de la diplomacia tradicional; son la ejecución intencional de una estrategia radicalmente diferente. Milei está priorizando su papel y su visión en un conflicto ideológico global, por encima del enfoque pragmático y de construcción de consensos que normalmente requiere la relación entre países vecinos e interdependientes.
Para entender las acciones del presidente Javier Milei, específicamente sus decisiones de ausentarse de cumbres clave del Mercosur y viajar a Brasil para apoyar a la oposición política como la familia Bolsonaro mientras critica al presidente Luis Ignacio Lula da Silva, debemos mirar más allá de los paradigmas diplomáticos convencionales. Milei no está empleando la diplomacia tradicional de Estado a Estado; está llevando a cabo lo que en ciencia política se denomina “diplomacia paragubernamental o ideológica”.
Milei con estas acciones aparatosas, ampulosas (y horrorosas) busca posicionarse no solo como el presidente de Argentina, sino como una figura principal y un referente de la nueva derecha global o del movimiento “anarcocapitalista” y al asistir a eventos conservadores en el extranjero y reunirse con figuras de la oposición de otros países, le está hablando directamente a su base nacional e internacional, reforzando su imagen de cruzado ideológico intransigente.
Al ir a Brasil para apoyar a la oposición y desairar deliberadamente a Lula, Milei está tratando al Estado brasileño (y a su gobierno socialista actual) como un oponente ideológico en lugar de un socio institucional.
Esta estrategia también tiene un propósito doméstico. Al pelearse constantemente con líderes de izquierda en el extranjero, mantiene a su núcleo duro de votantes con energía y sostiene una narrativa de lucha constante contra una “amenaza socialista“. Ahora bien, posiblemente sus seguidores más fanatizados (similares a los K) se puedan retroalimentar en esa sinergia que los contiene, pero el votante libre, aquel que llenó las urnas en el 2023 dándole la espalda a sus propios partidos de origen, buscando una salida distinta, se corre de esa línea que, además de ser absolutamente forzada y de construcción personal, no contiene al argentino medio o al menos no a las mayorías.
Una visión que pocos comparten
Las diferencias más profundas que marca esta nueva política de anclaje en la que está inmersa el gobierno argentino indica que mientras Brasil históricamente aboga por fortalecer el Mercosur como un bloque protector en un mundo multipolar, Milei ha visto al Mercosur como un obstáculo para el libre comercio. Su visión es que Argentina debe integrarse al mundo de forma unilateral y agresiva, no necesariamente atada al ritmo de sus vecinos.
La preferencia geopolítica de Milei está fuertemente orientada hacia los Estados Unidos, Israel y el “Norte Global”. Muestra mucho menos interés en la solidaridad de América Latina y busca alinear a Argentina con las potencias occidentales y el libre mercado global. Esto puede ser bueno si existe la disposición de no dejar afuera a la otra parte del mundo, de no ser así, está haciendo más o menos lo que hacía el kirchnerismo, desconociendo al capitalismo de EEUU, renegando de ese paradigma, pero refugiando los capitales de su corrupción en Miami, Time Square o Manhatan.
Bajo esta estrategia tan unidireccionada de nuestro presidente, el país no va a poder extenderse en el mundo, sin estar acotado a esta visión de túnel que tiene el llamado modelo mileísta-libertario denominado anarco-capitalismo, que en manos de Milei esta filosofía política de anarco tiene poco y de capitalista a veces tiene menos, porque fundamentalmente en la práctica propone la eliminación total del Estado y la organización social a través del libre mercado, pero es evidente que para el gobierno libertario, el Estado es un muy buen refugio de capitales de fácil disponibilidad y por tal motivo, excepto por algunas acciones puntuales como despidos y cierre de algún sector la función pública, los grande centros generadores de fondos que Milei había prometido cerrar/vender/privatizar como Aerolíneas, YPF, el Banco Central y un sinnúmeros de empresas pública altamente deficitarias, siguen en pie, han sido potenciadas y como es el caso de YPF, se ha transformado en “la perla verde” (por el billete estadounidense que produce como Maná) del gobierno nacional, por medio de la cual genera los fondos suficientes para sostenerse a si mismo mientras se pelea con todo el mundo y nos hace creer que metiéndonos hasta el cuello, nos está sacando a flote. (Agencia OPI Santa Cruz)
Y que esperan del demente degenerado hdmp de libra milei, es un asco este tipo, que bajo hemos caído, lula no es santo de mi devoción, pero no es motivo para que un presidente cometa tremenda desubicacion maldigo la hora,que votaron esta basura oportunista de mierda y todo por culpa de los hdmp corruptos de las k
Nos preocupamos por la campaña antiargentina y el principal causante es el jeropa homosexual de Mile.