Un nuevo testimonio asegura que el Alto Calafate era una pantalla para lavar plata

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El hotel Alto Calafate propiedad de la familia Kirchner - Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz
El hotel Alto Calafate – Foto: OPI Santa Cruz/Francisco Muñoz

Según publica Clarín Se trata del Hotel de los Kirchner que es investigado por la Justicia en el caso Hotesur.

Por: Lucía Salinas

El testimonio de un ex interventor de Hotesur, la empresa de los Kirchner que administraba el hotel Alto Calafate, volvió a poner a la compañía en el foco de serias irregularidades tras sostener que se trataba de una estructura dedicada a lavar dinero.

El encargado de advertir sobre esta maniobra es Daniel Altman, el ex interventor puesto por la Justicia por Hotesur quien sostuvo su argumentación con los datos de las ganancias que generaba el hotel. En un duro escrito sostuvo que la “rentabilidad que se le obtenía (al hotel Alto Calafate) no superaba el 1%”. Por eso, concluye, que los fines de la compañía eran otros y estaban vinculados al lavado de fondos.

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La empresa hotelera de la familia Kirchner tiene serios inconvenientes. De hecho fue calificada como “deudora irrecuperables” por el Banco Central tras más de diez meses de deudas impagas. Pero la actual administración -la Justicia se la devolvió a los Kirchner-  sostiene que la crítica situación financiera responde a un mal manejo por parte de la intervención judicial que estaba en manos de Altman.

Durante la instrucción de la causa y en instancias superiores, la justicia federal dio por corroborado que Hotesur SA sólo fue una “pantalla sin fines comerciales reales” para canalizar fondos de origen ilícito. Durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, se utilizó la empresa como un medio para lavar dinero por 80 millones de pesos entre 2009 y 2013.

Como pieza clave en esa operatoria intervino Lázaro Báez que en simultáneo recibía obra pública vial “plagada de irregularidades y sobreprecios promedio del 65%”. Parte de ese excedente habría terminado en las falsas contrataciones de habitaciones de los hoteles, entre otras contrataciones simuladas.

La Sala I de la Cámara de Casación debe aún definir si Cristina, Máximo y Florencia Kirchner irán a juicio por el caso Hotesur. Es que los jueces del Tribunal Oral Federal 5 (TOF 5), Daniel Obligado y Adrián Grunberg sobreseyeron a todos antes del juicio en una maniobra sospechosa.

La historia de Hotesur está plagada de irregularidades. Es dueña del hotel Alto Calafate -que ahora volvió a manos de la familia Kirchner- y estuvo acéfala por seis años, con poca rentabilidad y bajo una reiterada sugerencia de disolución por parte del interventor judicial. Este planteo fue criticado por el actual director de la compañía, Sebastián Sánchez -vinculado a los Kirchner- que inició una querella contra la intervención judicial.

“El interventor designado no sólo no cumplió con la tarea encomendada, sino que sólo firmó un contrato, que según él es ruinoso para la sociedad y su mayor gestión fue pedir que se disuelva la firma en cuatro oportunidades”, sostuvo el abogado Carlos Beraldi defensor de la ex presidenta y sus hijos.

Con ese planteo no sólo querellaron a Daniel Altman quien tuvo a cargo la intervención de Hotesur SA, sino que también pidieron que no sea aprobado su informe final, presentado ante la justicia federal cuando se puso fin a la medida cautelar.

La respuesta no se hizo esperar y en un duro descargo Altman expuso los motivos por los cuales entendió que Hotesur SA debía ser disuelta. También sostuvo que hubo responsabilidad por parte de los dueños de la compañía respecto a la falta de rumbo comercial.

La relación comercial de Hotesur y la fijación de sus cánones “es única, sin parámetros que reflejen la operatoria del mercado y demuestran los hechos que pese a la importancia de los activos en juego sólo pudo arrendarse a empresas sin experiencia (local e internacional) en la actividad hotelera”, se defendió el interventor.

Cuando Lázaro Báez se hizo cargo de la explotación del hotel, no tenía experiencia en el rubro. Osvaldo Sanfelice el sucesor en la tarea, tampoco tenía ningún tipo de conocimiento al respecto. “Casualmente todos eran vecinos de la misma localidad en que viven los accionistas de Hotesur”, expuso en el escrito al que accedió Clarín. Así puso en duda, en primer término, la seriedad comercial de la firma que se valió de personas para su explotación “sin experiencia” en el negocio hotelero.

Respecto del precio fijado para el canon del hotel “sigue resultando particularmente llamativo que cuando la administración estuvo en manos de los accionistas y su directorio, se instrumentó una operatoria para que el hotel se alquile por un precio ridículo”.

Según manifestaron las autoridades judiciales, los dueños de Hotesur no mostraron “interés en cobrar alquileres vencidos”. Resulta que Idea SA (de Osvaldo Sanfelice) fue la última empresa en explotar el hotel después de que cesara el contrato con Báez. Esa firma está también intervenida por mantener deudas con los Kirchner que nadie reclama.

Además, mantenían un canon desactualizado desde 2015, generando que el negocio sufra pérdidas: Sanfelice pagaba 190.000 pesos más IVA por mes. El interventor de Hotesur reclamó que se eleve la cifra a 500.000 pesos, pero no sucedió. A su vez, estas idas y vueltas se dan bajo una constante: el hotel Alto Calafate nunca conoció la ocupación plena.

Sobre este punto Daniel Altman agregó: “¿Cómo puede ser que los accionistas consientan que se cobrase un alquiler mínimo y permitiesen que el negocio se pudiese explotar mediante un subarriendo? Nótese que al dueño de la propiedad se la pagó un alquiler ínfimo, y acto seguido el arrendatario genera ingresos millonarios que quedan en su exclusivo dominio. Como se explica que en el último contrato de locación, existía un canon variable que no había sido liquidado ni pagado por varios años, y tampoco reclamado por el locador Hotesur?”.

Para sumar más argumentos a su descargo, el ex interventor pregunto si puede ser que un bien cambie de valor por el simple hecho de que su titular registral no esté en funciones, “¿y los valores de mercado?”, sostuvo.

Estos cuestionamientos son los que me motivaron a Altman a “buscar una mejor explotación del hotel que, a todas luces, estaba sub explotado”. Al explicar este punto indicó que “resulta difícil de compatibilizar que mientras el inmueble de Hotesur se encuentra asegurado junto a sus bienes de uso en la suma de USD 15.000.000 de dólares estadounidenses, la rentabilidad que se le obtenía no superaba el 1%, quedando en evidencia que se consintió esta operatoria por la cual las rentas se fugaron hacia el arrendatario”. (Clarín)

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