(Por: Rubén Lasagno) – La controversia con los presupuestos universitarios, el veto a la ley de recorte y la oposición pública al recorte, tiene tantos claroscuros y contrastes, que pone en cada uno de los lados un poco de la verdad, pero no toda la verdad.
Milei (a lo Milei) intenta hacer cirugía mayor sin anestesia, atacando a las universidades públicas en el corazón de su existencia: el presupuesto, el dinero, las cajas.
El argumento del presidente es que en función de la independencia presupuestaria que dicen tener las universidades nacionales, se genera corrupción, no rinden y la decisión es aplicar auditorías de esos fondos públicos a cada casa de altos estudios.
El contra argumento de las universidades es que el presidente recorta más del 30% el presupuesto, que no pueden funcionar, que intenta destruir la educación pública y que en defensa de todo esto, hay universidades que están de paro, generan marchas y protestas por la política nacional en materia universitaria. Y todos tiene un poco de razón.
Sergio Massa les recortó a las Universidades del país 70 mil millones de pesos (de aquel momento), bajándole sustancialmente los montos de sus cajas y sin embargo, no hubo ningún tipo de cuestionamientos, más allá de algunas declaraciones de autodefensa. Nadie salió a la calle, ni hubo paro, ni los rectores pusieron el grito en el cielo ¿Por qué?.
La pregunta es simple y sencilla: si bien Massa les hizo un recorte muy importante en los fondos, no molestó a los rectores con exigencias propias de quien maneja dineros públicos; es decir, no les mandó auditores ni les exigió rendiciones de fondos. Esto deja en claro que el problema no está en los fondos, sino en los controles.
Los Rectores manejan fondos públicos de manera discrecional. Un estudio estadístico publicado indica que las universidades no rinden los fondos recibidos y/o lo hacen en un porcentaje mínimo, no más de un 10 o un 20% del total del dinero recibido y hay universidades que nunca fueron auditadas.
Milei sostiene que las Universidades son nichos de corrupción kirchneristas y esa generalización molesta a mucho, pero también está anclado en la verdad que nos tocó vivir en Santa Cruz, con la transformación por muchos años de la UTN, en una Unidad Básica que estuvo fuertemente vinculada a la corrupción K, cuando triangulaban fondos, estudios y contratos, entre YCRT, Isolux Corsán y la UTN cuyo rector era el señor Goycochea.
Otro tema que no nos es ajeno fue la de la UNSAM (Universidad de San Martín) utilizada por Julio De Vido, para comprar un equipo de efectos especiales para cine que OPI denunció en un informe que luego dio origen a una causa judicial y el desmantelamiento de ese equipamiento, usado por productores K, como los hermanos Brunetti de Puerto Deseado, para generar contenidos subsidiados por el INCAA, que nunca vieron la luz ni un estreno en alguna sala pública.
Esto dos ejemplos son mínimos a la par de lo que pasa en todo el país, pero al menos son experiencias propias y válidas a la hora de entender cómo actúa un presidente con poca o ninguna consideración para ver el vaso medio lleno o medio vacío; solo aplica, como en otros órdenes, recetas extravagantes cuyos daños colaterales suelen ser tan dañinos como el problema que trata de resolver.
No es ajeno al comportamiento del presidente Milei que busque matar una mosca usando un lanzallamas, metáfora que ayuda a la comprensión de los desmanes que provocan los objetivos propuestos por el gobierno, quien en virtud de cubrir el déficit, congeló las jubilaciones, los salarios, produce una masiva expulsión de empleados públicos, reinstaló Ganancias que oportunamente votó para eliminarla, mientras encubre a los grandes capitales, produce un blanqueo para que entren dólares, etc.
Es por este motivo que Milei corre un serio riesgo de perder poder real de cara a las próximas elecciones. El discurso de la motosierra fue convocante, pero ya deja de ser atractivo. Su enojo escenificado, molesta. Sus insultos a los senadores y diputados que no lo apoyan, se hacen intolerables, aunque después les vaya a pedir el voto; su odio a la prensa crítica, es una más de las tantas que vimos en Néstor, Cristina o Massa y la necesidad como aquellos, de periodistas “ensobrados” sigue pero con más intensidad. Todo es igual, solo que el maquillaje discursivo que le dirige al votante harto diciéndole lo que quiere oir, ya se está agotando, mientras, el cepo no se va, la inflación sigue haciendo estragos, la pobreza aumenta y los ricos de siempre siguen siendo más ricos y el RIGI, con la excusa de la llegada de inversionistas, abre las puertas a un montón de oportunistas y ladrones, que en pocos años, nos sumirán en iguales o peores condiciones en las que estamos actualmente. (Agencia OPI Santa Cruz)
Buenas tardes Rubén, la verdad a veces se torna irresistible. Negocios, negocios, negocios, las casa de los éxitosos sobre la ría, tranquilidad y paz y los dineros espurios escondidos. Hasta cuándo Santa Cruz, vamos a aceptar estos “ladrones” de dinero y sueños
Yo recuerdo que hubo gente conocida de Rio Gallegos imputada en el caso del manejo de fondos de la universidad, que tuvieron que ir a declarar al juzgado de San Martín.