Javier Milei firmó este lunes el decreto reglamentario de la Ley de Inocencia Fiscal, una normativa que promete blindar a los contribuyentes frente a la voracidad fiscal histórica a cambio de un compromiso de facturación. Bajo el paraguas de la nueva Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el Estado renuncia a investigar el origen de los fondos y el crecimiento patrimonial de quienes se mantengan dentro del nuevo esquema simplificado.
El “Régimen simplificado de Ganancias” se presenta como la joya de esta reglamentación, permitiendo que contribuyentes con un patrimonio de hasta $10.000 millones queden fuera de las fiscalizaciones tradicionales. Aquí, el dato técnico mata cualquier interpretación política: ARCA solo podrá cobrar sobre lo facturado, ignorando deliberadamente si el contribuyente gasta más de lo que declara ganar.
El fin de la persecución sobre los bienes personales
La normativa establece un “efecto liberatorio” que impide al organismo recaudador realizar reclamos posteriores una vez aceptada la declaración jurada propuesta. El artículo 39 es tajante: si se paga en término, la variación patrimonial deja de ser asunto del Estado, salvo que se detecte una omisión directa en las facturas emitidas.
En el plano judicial, el escepticismo se justifica en los nuevos umbrales de punibilidad. Para que un contribuyente sea perseguido por Evasión Simple, el monto omitido deberá superar ahora los $100.000.000, un salto sideral frente al millón y medio anterior. En el caso de la Evasión Agravada, el piso se eleva a la cifra de $1.000.000.000, reduciendo además el plazo de prescripción de las causas de 5 a 3 años.
Quienes decidan regularizar deudas pendientes bajo este marco podrán extinguir la acción penal mediante una cancelación única de deuda e intereses. Si la denuncia aún no existe, el contribuyente tiene una ventana de 30 días para pagar el capital más un recargo del 50% y cerrar su expediente. El Gobierno apuesta así a un “borrón y cuenta nueva” para intentar oxigenar las reservas del Banco Central con capitales que hoy duermen en la informalidad. (Agencia OPI Santa Cruz)