El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmó la continuidad de la ofensiva militar tras asegurar que los recientes ataques debilitaron gravemente la capacidad del gobierno de Irán. La declaración se enmarca en la confirmación por parte del Estado israelí este martes sobre el inicio de una nueva serie de bombardeos contra objetivos gubernamentales en Teherán. Estas acciones marcan el undécimo día de un conflicto regional que continúa expandiéndose de manera ininterrumpida en múltiples frentes bélicos.
En simultáneo a las operaciones en territorio iraní, las Fuerzas de Defensa de Israel ejecutaron bombardeos en el Líbano orientados a desmantelar la estructura operativa y financiera del grupo chií Hizbulá. El objetivo central fue Al Qard Al Hassan, una institución que, según los comunicados militares, opera como la vía de financiamiento para la adquisición de armamento y el pago de combatientes. La ofensiva sobre las instalaciones de almacenamiento y activos de la organización da continuidad a los ataques ejecutados el pasado 2 de marzo en las regiones del sur y el este del territorio libanés.
La intensidad de la campaña aérea obligó a Israel a reiterar las órdenes de evacuación para los residentes del sur del Líbano, a quienes se instó a trasladarse inmediatamente al norte del río Litani. Avichay Adraee, portavoz militar israelí, comunicó a través de la red social X que permanecer en la zona sur implica un riesgo de muerte directo debido a la respuesta militar contra las actividades de Hizbulá. La medida replica advertencias similares emitidas la semana pasada para los suburbios del sur de Beirut, un área densamente poblada que se encuentra bajo amenaza constante.
La estrategia de combate se complementa con una explícita presión política sobre la población enemiga, en un contexto de crisis humanitaria severa. Durante una reunión celebrada el lunes por la noche con autoridades del sistema de salud israelí, Netanyahu instó a los ciudadanos iraníes a derrocar a su dirigencia para liberarse de la tiranía. Al mismo tiempo, el saldo de la ofensiva de Israel en el Líbano expone consecuencias letales con al menos 486 personas muertas, según el Ministerio de Salud local, y cerca de 700.000 desplazados, entre ellos 200.000 niños, de acuerdo a los registros oficiales del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (Agencia OPI Santa Cruz)