Un fuerte temporal de lluvias torrenciales y vientos que azota el sur de España y la costa sureste del país ha derivado en la muerte de tres personas, según confirmaron medios internacionales y autoridades locales al reportar el saldo de la catástrofe. La magnitud del fenómeno meteorológico provocó inundaciones severas y obligó al desalojo de una multitud de viviendas, configurando un escenario crítico en las provincias afectadas donde los cauces de agua desbordados y la fuerza de la corriente se convirtieron en factores determinantes para el desenlace fatal de los ciudadanos que intentaron desplazarse durante la tormenta.
En la provincia de Granada, la tragedia se materializó en la localidad de Íllora, donde un grupo de vecinos localizó este lunes el cadáver de un joven motorista que había desaparecido el domingo tras intentar cruzar un arroyo. Según informaron fuentes de las fuerzas de seguridad, la corriente arrastró el cuerpo aproximadamente tres kilómetros desde el punto del incidente. La víctima trataba de atravesar el cauce junto a un amigo, quien logró salvarse y fue el encargado de alertar a los servicios de emergencia sobre la desaparición, evidenciando el alto riesgo que representaba la circulación en la zona bajo esas condiciones climáticas.
De manera simultánea, la provincia de Málaga registró dos víctimas fatales en Alhaurín el Grande, hecho confirmado por el alcalde de la localidad, Antonio Bermúdez. El primer cuerpo fue hallado el domingo, mientras que su acompañante, que permanecía desaparecido, fue encontrado sin vida este lunes. Ambos hombres, de 53 y 54 años, se desplazaban en una furgoneta que fue arrastrada por la crecida de un río; el vehículo fue localizado posteriormente volcado en el cauce fluvial sin sus ocupantes dentro, lo que demuestra la violencia del agua que expulsó a las víctimas del rodado.
El impacto de este fenómeno responde a un periodo de doce horas de lluvias intensas que castigaron el domingo a parte de la provincia de Málaga, generando numerosos daños materiales más allá de las pérdidas humanas. La persistencia de las precipitaciones saturó la capacidad de respuesta de la infraestructura local, provocando inundaciones que no solo afectaron las vías de comunicación donde ocurrieron los accidentes, sino que también forzaron la evacuación de residentes ante el avance del agua sobre las zonas habitadas. (Agencia OPI Santa Cruz)