La realidad de las góndolas parece haberse desacoplado de los deseos del Ejecutivo nacional. Si bien el cierre del año 2025 arrojó un acumulado del 31,5% —el índice más bajo de los últimos ocho años—, la inercia de precios en el arranque de 2026 muestra una resistencia técnica difícil de romper. El mercado, que observa con lupa la caída del consumo, proyecta que la inflación de enero se ubicará en torno al 2%, un piso duro que desafía la promesa del presidente Javier Milei de llevar el costo de vida a niveles cercanos a cero para agosto próximo.
Los números fríos indican que la recesión no está siendo suficiente para frenar los aumentos en el rubro más sensible. Pese a que las ventas se desploman, los alimentos y bebidas continúan siendo el motor de las alzas, complicando de manera directa cualquier intento de reducción profunda de la pobreza estadística.
Dispersión de precios y datos de consultoras
El relevamiento de la segunda semana de enero expone diferencias metodológicas pero una misma tendencia alcista en los productos frescos. El desglose técnico de los sondeos privados arroja los siguientes comportamientos:
- Consultora LCG: Registró una inflación semanal del 0,5% en Alimentos y Bebidas. El dato crítico es que el 36% de este incremento se explica exclusivamente por el aumento en verduras, que treparon un 2,1%, seguidas por los aceites con un 1,9%. Como contrapeso, bebidas y lácteos restaron 0,7 puntos porcentuales al índice.
- Eco Go: Sus mediciones fueron más pesimistas, detectando una suba del 0,8% en la misma semana. Aquí las verduras frescas y congeladas mostraron un salto cercano al 7%, mientras que aceites y grasas subieron un 3,75%, la papa un 3% y las carnes un 0,5%.
El escenario plantea una incógnita financiera para el equipo económico. Luego del 2,8% registrado en diciembre, la expectativa de una desaceleración rápida choca con la estructura de costos de los alimentos básicos. Mientras el discurso oficial celebra la baja interanual, el bolsillo del contribuyente sigue registrando micro-aumentos semanales que, acumulados, mantienen la inflación mensual lejos de desaparecer. (Agencia OPI Santa Cruz)