El tablero político y gremial comienza a moverse con fuerza este enero de 2026. En un contexto de tensión entre la Casa Rosada y los sindicatos, el líder de los Gastronómicos, Luis Barrionuevo, encabezó hoy un encuentro clave en la ciudad balnearia. La cita reúne a unos 400 dirigentes aliados con un objetivo claro: marcar la cancha frente a la reforma laboral que impulsa el Gobierno nacional.
El “Encuentro de Dirigentes Sindicales 2026” se desarrolla en el Hotel Presidente Perón, propiedad de la UTHGRA. Más allá de la foto protocolar, lo que está en juego es la gobernabilidad de las nuevas medidas que la administración de Javier Milei intenta implementar y que tocan la columna vertebral del modelo sindical argentino: los convenios colectivos y la estabilidad del empleo.
El análisis de la Reforma
El primer panel de la jornada, previsto para las 10.00, abordará la “letra chica” de la reforma. La preocupación central de los gremios es el impacto directo sobre los derechos adquiridos. No es un rechazo abstracto; se discute cómo estas modificaciones podrían flexibilizar las condiciones de contratación y debilitar el rol de negociación de las organizaciones obreras.
Barrionuevo, quien suele tener un olfato político afilado para anticipar climas de época, ya sentenció públicamente que la reforma “no va a salir”. Según su visión, la CGT —la central obrera más importante del país— está actuando con prudencia, dejando que los equipos técnicos preparen el terreno legal para “accionar” cuando sea el momento oportuno.
Balance económico negativo
A las 11.00, el eje de la discusión girará hacia la economía real, esa que golpea el bolsillo del trabajador. Según trascendió, el documento final que se leerá tras el almuerzo será crítico con la gestión libertaria.
El gastronómico marcó una diferencia sustancial entre la promesa de campaña y la realidad actual. Recordó que, tras dos años de gobierno, la reactivación económica prometida para los primeros meses no ha llegado. “El país no funciona económicamente”, disparó el dirigente, señalando que Argentina sigue dependiendo de pedir deuda al exterior para sostenerse.
Este encuentro en Mar del Plata no es un hecho aislado, sino una señal de alerta. El sindicalismo tradicional, que en un principio “acompañó” para garantizar la institucionalidad, empieza a mostrar los dientes ante la falta de resultados económicos tangibles y el avance sobre la legislación laboral. (Agencia OPI Santa Cruz)