El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó que el costo de vida para no caer en la marginalidad económica sigue su tendencia alcista por encima del índice general de precios. En enero de 2026, un hogar tipo de cuatro integrantes necesitó $1.360.299 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT), lo que representa el umbral mínimo para evitar la pobreza en el país.
La frialdad de los números oficiales arroja un desglose crítico para el bolsillo:
- Para no ser considerado indigente, ese mismo grupo familiar precisó $623.990 destinados exclusivamente a la Canasta Básica Alimentaria (CBA).
- La variación mensual de la CBA se disparó un 5,8%, duplicando prácticamente la inflación del periodo.
- Un adulto solo, sin cargas familiares, requirió $440.226 para costear sus necesidades básicas totales.
Los alimentos suben el doble que el promedio de precios
Este reporte oficial se publicó de manera atípica tras conocerse el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que fue del 2,9% para el primer mes del año. La brecha es técnica pero dolorosa. Mientras que el promedio de precios subió moderadamente, la comida necesaria para no pasar hambre (CBA) avanzó un 5,8%, demostrando que el impacto inflacionario es más severo en los sectores de menores recursos que destinan la totalidad de sus ingresos al consumo básico.
En términos interanuales, la CBA acumuló una variación del 37,6%, mientras que la CBT cerró en un 31,6%. Estas cifras se contrastan con una inflación interanual del 32,4%, confirmando que, aunque la inflación general parece desacelerar, el costo de la supervivencia alimentaria corre por un carril mucho más acelerado.
El dato de cierre es igual de contundente para el individuo promedio. Para no ser considerado indigente, un solo adulto debió generar al menos $201.939 mensuales. Este valor se vuelve un desafío estructural en regiones con costos logísticos añadidos, donde la canasta real suele superar los promedios calculados en las oficinas centrales de Buenos Aires. (Agencia OPI Santa Cruz)