El Intendente Pablo Grasso hace política anunciando ayudas a escuelas provinciales que no son de su competencia ni está autorizado legalmente para hacerlo

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(Por: Rubén Lasagno) – Sabemos que la situación de los colegios públicos de la provincia y particularmente en Río Gallegos es mala, están en deficientes condiciones edilicias, de infraestructura y servicios, de hecho, aún cuando no hay paro docente, muchas de las escuelas no tiene clases por falta de calefacción, agua, gas, congelamiento de las redes, falta de docentes, sin presupuesto para funcionar, etc.

Pero el hecho de que las escuelas sean deficitarias, es directa responsabilidad del actual gobierno provincial, que incumple sistemáticamente todas y cada una de las promesas que hizo Claudio Vidal en campaña, cuando criticaba el accionar de Alicia Kirchner con la Educación provincial y proclamaba que él aseguraría los 180 días de clases por año y en enero de 2024 andaba disfrazado de pintorcito con el rodillo en la mano pintando escuelas, mientras nada se materializó en los meses subsiguientes: los días sin clases son más que antes, la infraestructura escolar es un desastre (y parte del problema de que no haya clases) y el salario docente, nunca lo mejoró como Vidal lo proclamaba cuando estaba en la vereda de enfrente. Todo eso lo sabemos y lo analizamos en varias oportunidades.

Y es por esta razón que, en la peleita política de cabotaje que llevan adelante el gobernador Claudio Vidal y el intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, apareció una medida, no solo inocua e incumplible por parte del representante del Frente Para La Victoria, sino que claramente, responde al signo demagógico de la política populista que desparraman ambos, en carrera al año 2027.

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Es precisamente en ese plano, que Pablo Grasso inventó un denominado “Plan de financiamiento para 24 escuelas” el cual fue anunciado el 20 de junio/25 con bombos y platillos por el Intendente de la capital bajo un programa que denominó “Yo amo Río Gallegos” y según el propio jefe comunal tenía dispuesto 60 millones de pesos para repartir en 24 establecimientos escolares de los tres niveles, a razón de 2 millones de pesos por escuela, en su mayoría colegios del Estado provincial y otro privados.

El Intendente Pablo Grasso hace política anunciando ayudas a escuelas provinciales que no son de su competencia ni está autorizado legalmente para hacerlo
El Intendente Pablo Grasso hace política anunciando ayudas a escuelas provinciales que no son de su competencia ni está autorizado legalmente para hacerlo

El programa busca contribuir al sentido de pertenencia de la comunidad educativa de la ciudad capital, teniendo a las familias como protagonistas en la gestión de las instituciones” indica el municipio como objetivo y cada colegio seleccionado debería responder un cuestionario a través del cual, dicen sus ideólogos “se busca conocer la opinión de los chicos y chicas sobre nuestra ciudad”, es decir una burda estrategia de campaña política de pagar para que hablen bien del intendente y su gestión, cuyo objetivo, es gobernar Santa Cruz en el  2027. 

Populismo sin ideas

Nada nuevo, todo es populismo de cuarta cuando, para hacerse notar, un candidato usa fondos del Estado municipal para hacer campaña, explota la necesidad de las escuelas para tales prácticas demagógicas y se utilizan a los chicos para llegar a las familias y tratar de influir en el voto.

Sin embargo la medida queda aún más expuesta, dado que Pablo Grasso sabe de antemano que es un plan impracticable, por cuanto las escuelas públicas no son de su jurisdicción sino de la provincia y por ende, a menos que exista un acuerdo explícito y formalizado con el gobernador, el municipio no puede hacer aportes dinerarios, ni inmiscuirse en planes de refacción edilicia, como tampoco (y mucho menos) podría hacerlo en el sector docente

Y en ningún momento el intendente y el gobernador, que son del mismo tronco político, han realizado acuerdos, por el contrario, están enfrentados políticamente por intereses electorales, pero solo generan chisporroteos mediáticos, no se lastiman realmente por cuanto son la misma cosa de origen con iguales actitudes procedimentales y un relato sin ningún sustento en la realidad.

Todo se cerró como preveíamos iba a ocurrir: la titular del CPE Iris Rasguido dijo publicamente que nada de eso es posible y que cada directivo de escuela sabe lo que puede y no puede hacer, habida cuenta que las escuelas tienen prohibido recibir de un tercero aportes, fondos, donaciones, etc y en tal sentido la titular de Educación le pasó la pelota a cada cuerpo directivo de las escuelas, en cuanto “a hacer lo que corresponda” o ( va implícito) someterse a una sanción disciplinaria.

Pablo Grasso que en su anuncio el día de la Bandera, había puesto como fecha para finalizar la inscripción de las escuelas en el programa “Yo amo Río Gallegos” el 7 de julio, se guardó los anuncios sobre “el éxito del programa”, ningún medio afín a la pauta volvió a hablar del tema y “colorín colorado: el tema quedó olvidado”; como sentencia el soberbio de Adorni: Fin.

Grasso sin ideas nuevas

El intento populista de llevar ayudas económicas a las escuelas que no son de su jurisdicción política y legal, por parte del intendente Pablo Grasso, no es una idea nueva; es una acción recurrente.

Entre el año 2016 y 2019, Pablo Grasso como Presidente del IDUV, tomó a su cargo el reasfaltado de algunas arterias de la ciudad de Río Gallegos, bajo la intendencia de Roberto Giubetich, que aún siendo Radical, fue el articulador más eficiente que tuvo el kirchnerismo (hoy en el gobierno de Claudio Vidal) y tras algunas declaraciones de oportunidad, sobre un tema jurisdiccional que nunca le importó, dejó que el funcionario provincial arreglara unas pocas calles mientras Grasso se rodeaba de carteles, fotógrafos y “periodistas” que resaltaban el espíritu comunitario del candidato quien se paseaba entre las calles todas rotas en la ciudad (cuestión que a pesar de los años no se ha resuelto).

Te puede interesar: EL MECANISMO DE CORRUPCIÓN DEL IDUV A CARGO DE PABLO GRASSO PARA “CONSTRUIR” DE TODO EN SANTA CRUZ, ENTRE IRREGULARIDADES Y SOBREFACTURACIONES (Informe III)

En ese momento, nuestras fuentes aseguraban que la impostura de Giubetich era solo para salvar las apariencias, pero en el fondo, todo partía de un acuerdo previo entre él y Grasso, para que éste último llegara a la intendencia. De hecho, en el 2019, Giubetich había renunciado a la idea de la reelección (obviamente nadie lo iba a votar) y el intendente que lo sucedió fue Pablo Grasso.

El 20 de septiembre de 2021 en OPI publicamos otro informe donde el intendente de Río Gallegos Pablo Grasso, salió con los equipos fotográficos y periodísticos de los medios pagos por la pauta municipal a recorrer “las obras” que se estaban haciendo durante su gestión, resaltando el boulevard de la avenida San Martín que modificó haciéndolo menos funcional que antes, donde el intendente tuvo la increíble idea de agregarle, a la gigantografía del General San Martín, una leyenda que técnicamente se denomina “bocadillo”, la cual rezaba ¡Por fin!”, como si el prócer le reconociera su dedicación al bienestar de los riogalleguenses, una ridiculez más de alguien con pocas luces, mucho presupuesto y falto de asesoramiento.

Y esa complexión a “hacer obras” de Grasso, siempre lo han llevado a hacer dos cosas fundamentales: usar plata del Estado, sin dar explicaciones ni rendir cuentas, especialmente de las sospechosas “contrataciones” de amigos y en segundo lugar, darle un sentido estrictamente político previo al lanzamiento de sus campañas hacia sus objetivos personales.

En aquel momento, a Grasso lo mencionamos como fiel alumno de Roberto Giubetich quien, de acuerdo a nuestras fuentes, cuando era intendente le dijo en confianza, quienes le cuestionaban que no arreglaba las calles de la ciudad, a pesar de haber sido secretario de Obras Públicas, jefe de gobierno y en ese momento, Intendente “El asfalto hay que tirarlo el último año de gestión o pocos meses antes de las elecciones, la gente se olvida que en tres años ni tapaste un pozo”. (Agencia OPI Santa Cruz)

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5 COMENTARIOS

  1. Simplemente es un HDP, usando la guita de los vecinos para tareas que no le corresponden. Mejor debería poner gente permanente a limpiar las calles y veredas que están llenas de mugre; tierra, piedras, cartones, bolsas, botellas, latas, pañales, aguas servidas, etc. etc. etc.
    La ciudad de Río Gallegos está cada vez más sucia y abandonada por el municipio.

  2. Arregla las calles. Que tus recolectores levanten la basura y no estén boludeando. En control animal donde registras tus mascotas las dos veces que fui están jugando al truco. Se escucha desde la oficina de registro. Diez de la mañana y a los gritos. Falta envido!!!!!
    Desvergonzados. La administrativa no sabe dónde meterse. Obvio. Le da vergüenza.
    Seguramente esto no es responsabilidad del Intendente. No puede andar cuidando que estos impresentables trabajen. Pero alguno debe poner orden. Lo último. Que Miguel Angel Grasso no escriba giladas

    • Yo creo que si es responsabilidad de Grasso, porque no tiene autoridad moral para hacer que los empleados trabajen mientras que el municipio está lleno de ÑOQUIS que él avala.

  3. El intendente no camina las calles, en lugar de meterse en cosas que no le competen tiene que seguir limpiando la ciudad,que a una cuadra de la municipalidad está sucia,camine vea que lo que yo le digo no es mentira y no es politico,faltan veredas y cordones y la recolección de basura es deficiente,y hay muchas cosas más que falta adios y si quiere fíjese en lo que le dije.

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