(Por: Giuliano Ventura para OPI Chubut) – Cuando una ciudad es azotada por un desastre natural 300 milímetros de lluvias en pocas horas, vientos de 180 kms, crecida inusual del mar o incluso un terremoto), la irreversibilidad de los elementos y la imposibilidad de controlar las consecuencias, hace imposible arbitrar los medios suficientes para prevenirse y absolutamente nada se puede hacer para evitarlos.
Pero cuando hay un cerro arcilloso inestable que estuvo allí toda la vida, con movimientos periódicos y más aún si existe un informe geológico del año 2002 elaborado por el SEGEMAR (Servicio Geológico Minero Argentino), denominado “Estudio de Peligrosidad Geológica en el Barrio Sismográfica” que ya advertía sobre el riesgo de expansión urbana en el cerro Hermitte y que no fueron atendidos, aparece la responsabilidad humana y cuando hablamos de esto, indefectiblemente nos referimos a la clase política de Chubut y Comodoro, en este caso al/los intendentes de la ciudad petrolera y al/los gobernadores del año 2002 a la fecha.

Precisamente, es que debido a esa responsabilidad política compartida en Comodoro y en la provincia, se ha generado un escenario de alta tensión y coordinación crítica entre el Gobierno de Chubut, liderado por Ignacio Torres (JxC) y la Municipalidad de Comodoro Rivadavia, encabezada por Othar Macharashvili (FPV).
Aunque históricamente han existido “chicanas” y diferencias políticas entre ambos, la magnitud de la catástrofe —con más de 300 familias evacuadas y viviendas partidas en dos— ha obligado a una unión forzada de ambos para encarar esta crisis que es habitacional, social y en pocos días más va a transformarse en política.
Por estas horas ambos mandatarios han acordado gestionar ante Nación el financiamiento para obras estructurales (como la descarga al mar del canal Roca y defensas costeras) que exceden la capacidad financiera local, han anunciado la construcción de viviendas modulares para las familias que están alojadas en gimnasios, donde se nota un creciente mal humor de las víctimas que teniendo todo, no les quedó nada; y lo peor y más grave es que todo esto pudo prevenirse si la clase política hubiera administrado con responsabilidad, coherencia y menos populismos en campaña.
Nadie está conforme
Hemos sondeado algunas familias afectadas por este desastre y luego del estupor inicial y la desesperación, comenzó a aparecer el enojo, la indignación y la furia entre las personas que tenían allí sus propiedades, algunas en construcción, otras recientemente construidas, la mayoría de gran porte, con todos los servicios, casi con características de barrio cerrado, casas de alto valor de más de 200 o 250 mil dólares en algunos casos, lo cual revela un hecho contrastante que pudimos testear en el humor de las familias afectadas: han perdido todo y muy pocos de ellos tienen la posibilidad “de empezar de nuevo”, ya que la mayoría puso allí todo el esfuerzo y los ahorros de su vida.

Uno de los vecinos entrevistado, José Manuel R, empresario que hace pocos meses inauguró su casa familiar de 235 m3 y quedó el sábado quedó partida en dos, dijo “Acá hay culpas concurrentes. La principal es de los intendente que lotearon y vendieron la falda de la montaña con vista privilegiada, la provincia que dejó hacer y no puso controles ni límites de seguridad a través de sus organismos y finalmente de quienes compramos allí, ignorando las advertencias; esto es cierto. Ahora, sin duda la principal es del intendente porque como responsable político de las políticas públicas dio servicios, cobró impuestos, tasas y urbanizó (junto a todos los intendentes anteriores) un terreno no apto para ser urbanizado que había sido advertido en tiempo y forma”.
Y la última reflexión del empresario fue “Nosotros perdimos todo lo que nos llevó 12 años de esfuerzo. Tenemos que volver a alquilar y empezar de nuevo y ahora estamos durmiendo en un gimnasio. Es inconcebible lo que nos está pasando a tantas familias comodorenses. Lamentablemente, acá no hay gente indigente, acá somos todos trabajadores, clase media a quienes no nos alcanza que el gobernador pida plata y con Macharashvili hagan casitas modulares para los damnificados. Yo quiero mi casa, nueva, importante, con todas las comodidades que tenía, cuatro habitaciones, dos baños, cocina con amoblamiento inoxidable, pisos de parquet y se refleja en el valor inmobiliario que fijó el municipio cuando me cobraba las tasas. Si bien agradezco y reconozco la preocupación oficial por resolver los problemas más urgente de las personas, acá los vecinos estamos haciendo un frente común para que los responsables de esto se hagan cargo y paguen las consecuencias legales, las políticas y las materiales”, concluyó el vecino, seriamente afectado por la situación que le toca vivir.
Los intendentes del desastre
De acuerdo una presión política creciente sobre gestiones anteriores y actuales y el enojo creciente de la gente afectada, surge el recuerdo de las palabras de los propios intendentes de Comodoro, como por ejemplo las de Juan Pablo Luque en agosto del 2023, quien durante un acto oficial en plena campaña electoral para la gobernación, se refirió a la situación estructural del barrio Sismográfica al ser consultado por la demora de ciertas obras y la preocupación de los vecinos por las grietas y dijo:
“Ustedes saben que este barrio tiene una falla, informes de suelo que son complejos. Lo sabemos desde hace mucho tiempo, pero no por eso vamos a dejar de trabajar para mejorar la calidad de vida de quienes ya viven acá.”
El funcionario admitió explícitamente la existencia de una falla geológica activa bajo el barrio, confirmó que el municipio poseía estudios de suelo que calificaban la zona como “compleja” o de riesgo y argumentó que, a pesar del riesgo geológico conocido, la gestión decidió avanzar con obras de asfalto y servicios, una decisión que hoy es cuestionada por haber incentivado la permanencia de la población en una zona que los informes técnicos sugerían desocupar. Estas declaraciones tendrán un peso enorme en lo judicial y en lo político.
La recuperación de estas frases de Luque ha generado una fuerte polémica en el marco de la emergencia actual por las siguientes razones:
Se critica que la gestión de Luque, quien sabiendo de la “falla” y los “informes complejos”, haya inaugurado pavimento y cordón cuneta en 2022 y 2023. Para los especialistas, estas obras dieron una falsa sensación de seguridad y estabilidad a los vecinos.
Mientras en 2023 se hablaba de “mejorar la calidad de vida” con asfalto, los informes geológicos de la Universidad (UNPSJB) ya advertían que el aporte de peso y la falta de drenajes profundos estaban acelerando el colapso del bloque del Hermitte.
Al haber admitido públicamente el intendente, que conocía los informes de suelo, la defensa basada en la “imprevisibilidad del fenómeno” queda debilitada ante posibles demandas judiciales de los damnificados que perdieron sus hogares hace unos días.
Hoy, Juan Pablo Luque (desde su rol como diputado nacional) impulsa la declaración de Emergencia Nacional para Comodoro. Sin embargo, desde sectores de la oposición y asambleas de vecinos del barrio Sismográfica, se le recuerda aquella frase de 2023 como la prueba de que el municipio “eligió ignorar la ciencia por la política de inauguraciones”.
Cabe recordar que en aquel momento (septiembre de 2023), el colapso de la Ruta 3 por el Cerro Chenque ya había servido como un “aviso final” de lo que podía ocurrir en el Hermitte, pero las obras de remediación profunda nunca llegaron a iniciarse en los barrios residenciales.
Othar Macharashvili (FPV)
Para reconstruir la postura histórica del actual intendente de Comodoro Rivadavia Othar Macharashvili respecto a la urbanización de las laderas y la provisión de servicios en zonas críticas, hay que analizar su trayectoria de casi 12 años en el Ejecutivo municipal primero como Secretario de Deportes, luego como Viceintendente y actualmente como Intendente.
Aunque hoy el discurso oficial es de “emergencia” y “evacuación”, los registros públicos recopilados, muestran una etapa de consolidación de los barrios en el sector norte que hoy se encuentra bajo tierra, donde el actual intendente fue un actor clave.
Durante la etapa de Macharashvili como parte del gabinete de Carlos Linares y posteriormente como Viceintendente de Juan Pablo Luque, el actual intendente participó activamente en la entrega de infraestructura en los barrios Sismográfica y Marquesado y fue uno de los que impulsó la llegada de los servicios en zonas de riesgo (2015-2019).
En diversas declaraciones radiales (especialmente en LU4 y Radio del Mar), Othar defendió la llegada de servicios básicos como el gas y la red de agua a estos sectores. Su postura era que, dado que las familias ya estaban asentadas allí por décadas, el Estado no podía negarles la dignidad de los servicios.
En actos de entrega de redes de gas en Kilómetro 3, llegó a decir: “Estamos llegando con obras a lugares donde antes el Estado no llegaba, consolidando los barrios y dándole seguridad a los vecinos de que este es su lugar”.
Contradicción post-temporal 2017
Tras el temporal que devastó Comodoro en 2017, la vulnerabilidad de los cerros quedó expuesta. Sin embargo, en los años siguientes, la gestión de la que Macharashvili fue pieza clave para continuar con los proyectos de crecimiento de los barrios involucrados.
Se pavimentaron sectores de ladera, lo que los geólogos de la UNPSJB advirtieron que impermeabilizaba el suelo y aceleraba el escurrimiento hacia las grietas de la Formación Chenque.
Se avanzó en la regularización dominial de terrenos en laderas del Cerro Hermitte, lo que los vecinos interpretaron como un “visto bueno” definitivo para seguir construyendo.
Tras el colapso del fin de semana
Al enfrentarse desde el sábado último al desplazamiento masivo actual de la ladera del Hermitte, el discurso del intendente Macharashvili cambió radicalmente.
De “consolidar barrios”, pasó a responsabilizar a la geología y a la falta de obras nacionales, por las irremediables consecuencias. “Este es un proceso natural que la ciudad viene sufriendo hace años. Estamos ante una catástrofe geológica que excede cualquier previsión municipal.” Dijo públicamente estos días tras el colapso en Sismográfica.
Ahora todos ellos y los Concejos Deliberantes, además del gobierno provincial, deberán enfrentar las consecuencias judiciales, pero fundamentalmente políticas de una sociedad chubutense que está muy enojada con la clase política provincial y el uso de las necesidades sociales como moneda de cambio de cada campaña electoral. (Agencia OPI Chubut)
Habrá habido suficiente difusión de los estudios de riesgo efectuados por la ciencia, como para que los mismos pobladores eligieran otro lugar para levantar sus viviendas? o todo fue convenientemente silenciado?. Y los que hacen y los que aprueban los planos?. me asombra la pasividad de la gente.