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El Congreso tuvo uno de sus años con menos sesiones, pero gastó $ 250 millones por día

140 Apertura Sesiones Ordinarias en el Congreso de la Nación, el 1 de Marzo de 2022 - Foto: Comunicación Senado

Por la grieta, en 2022 hubo sólo 15 reuniones en Diputados y 13 en el Senado. Algunas comisiones ni se conformaron.

Por: Gustavo Berón

El Congreso cerró uno de los años más pobres en producción legislativa, con la oposición y el oficialismo trabados en la puja por el control del Consejo de la Magistratura. Pero lo que no está congelado es el presupuesto de este poder del Estado, que para 2022 alcanzó a $ 91.045 millones, con un alza de más del 60 por ciento, y un gasto promedio de $ 250 millones diarios.

Diputados arrancó el año con un presupuesto de $ 20.325 millones que fue actualizado para cerrar en $ 34.226 millones, mientras que el Senado, territorio que controla Cristina Kirchner, pasó de un total anual de $ 19.422 millones a $ 26.793 millones.

A esto hay que agregar los gastos que demandan otros organismos como la Biblioteca del Congreso ($ 7.210 millones con 1.300 empleados) y la imprenta ($ 2.518 millones con poco más de 500 trabajadores).

Lo cierto es que pese al elevado presupuesto del Congreso, tanto la Cámara de Diputados como el Senado quedaron enfrascados en una discusión por el Consejo de la Magistratura, que clausuró todo tipo de diálogo entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio.

Sobre todo luego de la resolución firmada por la titular de la Cámara baja, Cecilia Moreau, que dejó sin efecto los nombramientos para el órgano que designa y controla a los jueces tras un controvertido fallo de un juez cercano al kirchnerismo que cuestionó la nominación de la radical Roxana Reyes.

Pero más allá de este aspecto político, ambas cámaras cerraron con un promedio de sesiones similar al de un año electoral, con el agravante de comisiones que no se conformaron, otras que lo hicieron por última vez entre junio y julio, y aquellas que sólo se constituyeron pero no volvieron a reunirse.

Decretos sin validar

Tal vez, el caso más emblemático de esta parálisis del Congreso lo representa la bicameral de Trámite Legislativo, una comisión clave ya que es la que debe dictaminar sobre los decretos emitidos por el Ejecutivo. Hasta mediados de diciembre había 68 decretos que esperaban ser revalidados o no por el parlamento, tal como informó este diario.

El Gobierno puede celebrar está inactividad porque le permite recurrir a los decretos sin que pierdan vigencia y todo sin el control del Congreso, pero a la larga le resta transparencia a la administración de Alberto Fernández.

Un panorama similar se da en las bicamerales de Seguimiento y Control del Ministerio Público y la de Seguridad Interior que aún no se conformaron, mientras que las Seguimiento de la Deuda Externa y de control de los Fondos de la Seguridad Social se constituyeron pero nunca se reunieron.

En Diputados se realizaron en 2022 15 sesiones, incluyendo la asamblea de apertura del período ordinario y una informativa cuando fue el jefe de Gabinete, Juan Manzur, en septiembre. Lo llamativo es que todas las sesiones fueron especiales y ninguna de carácter ordinario, lo que muestra la desconfianza entre las principales fuerzas: solo se juntaron con un temario previo preacordado.

Las últimas tres sesiones, una de ellas preparatoria, fracasaron porque el oficialismo, que las convocó, no llegó a reunir el quórum. En la primera no lograron concretar las reelección de las autoridades de la Cámara, mientras que en las dos siguientes, el kirchnerismo no pudo avanzar con la creación de universidades nacionales ni con la nueva moratoria previsional.

Parálisis en las comisiones

Dentro del trabajo en comisión hay varias perlitas. La de Obras Públicas sólo tuvo una reunión en la que se constituyó, a fines de abril, porque en septiembre había convocado a un segundo encuentro -al que había sido invitado el ministro del área Gabriel Katopodis- pero finalmente se suspendió.

La comisión de Energía y Combustible también solo hizo su reunión constitutiva el 31 de mayo y nunca más fue convocada. Es presidida por el camporista Santiago Igon y tiene entre sus vocales a Máximo Kirchner, que también es miembro de la comisión de Recursos Naturales, aunque al jefe de La Cámpora nunca se lo vio en esos debates.

Otras dos comisiones que sólo se constituyeron pero que no volvieron a reunirse son las de Vivienda y Ordenamiento Urbano, la de Comunicaciones e Informática y la de Juicio Político. Son pocas las que se reunieron más de dos veces este año, lo que revela la escasez de debate legislativo.

El Senado, por su parte, tuvo 13 sesiones en el año, solo una fue ordinaria, otra para recibir el informe del jefe de Gabinete y otra de apertura, según se informa en el sitio oficial de la Cámara alta.

Como en Diputados, en la Cámara alta hubo comisiones que se conformaron varios meses después de iniciado el período ordinario. La de Coparticipación Federal , un tema que vuelve a quedar en el centro de la escena por la disputa entre el Gobierno nacional y la ciudad de Buenos Aires, se reunió recién a fines de octubre para constituirse, mientras que la de Seguridad Interior y Narcotráfico se formó en junio y sólo se hizo una reunión para recibir a Aníbal Fernández.

Por último, y para tener en cuenta, con el último acuerdo cerrado entre el oficialismo y la oposición, un legislador cobra una dieta promedio superior a los $ 500.000. (Clarín)

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