(OPI TdF) – En el marco del Plan de Remediación Ambiental Ushuaia (PRAU), la Dirección Provincial de Obras y Servicios Públicos (DPOSS) realizó una nueva campaña de monitoreo ambiental sobre las aguas del Canal Beagle y la Bahía de Ushuaia, con el objetivo de evaluar el impacto de los vertidos cloacales provenientes de las plantas de tratamiento locales. De la actividad participó el fiscal mayor interino de Ushuaia, Fernando Ballester Bidau, en cumplimiento de la sentencia dictada por la Justicia fueguina en 2014 que obliga al Gobierno provincial y a la Municipalidad de Ushuaia a reparar el sistema cloacal y remediar los daños ambientales en la zona costera.
El operativo se desarrolló en puntos estratégicos donde se registran descargas de efluentes: en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas, cerca del dispersor marino e Isla Dos Lomos, y también al este de la Bahía de Ushuaia, en la desembocadura del Arroyo Grande. Las muestras obtenidas se compararon con otras tomadas en áreas no impactadas como la Bahía Ensenada (dentro del Parque Nacional Tierra del Fuego), Playa Larga y Estancia Túnel.
El plan PRAU, que se implementa desde hace varios años, tiene como fin el saneamiento ambiental de las zonas afectadas por vertidos cloacales sin tratamiento. El monitoreo actual se basó en estudios ambientales realizados entre 2016 y 2018, que sirvieron como línea de base para evaluar los cambios en la biodiversidad y las condiciones del ecosistema marino. En este sentido, se analizaron la abundancia, diversidad y densidad de especies bentónicas —organismos que habitan en el fondo del mar— en zonas afectadas por efluentes y en otras consideradas libres de contaminación.
El informe técnico final, presentado en mayo de 2024 dentro del expediente N.º 15.447/15, reveló diferencias claras entre las comunidades biológicas de los sectores contaminados y los no impactados. “Se ha verificado la existencia de un impacto biótico como consecuencia de los vertidos en ambas cuencas”, explicó Ballester Bidau, citando las conclusiones del documento.
El estudio también aclara que el efecto contaminante tiene un alcance geográfico mayormente localizado. Las zonas directamente afectadas se limitan a pocos kilómetros, y hacia los extremos del área muestreada se observaron signos de buena salud ambiental. No obstante, el informe alerta que, debido al crecimiento sostenido de la población de Ushuaia y al incremento de la actividad turística, se proyecta una mayor presión sobre el sistema cloacal actual, lo que podría agravar la contaminación si no se amplía la capacidad de tratamiento.
En ese sentido, el informe subraya la necesidad urgente de poner en funcionamiento una nueva planta de tratamiento de líquidos cloacales en cercanías del Arroyo Grande, punto crítico donde actualmente se vierten efluentes sin procesar provenientes del sector este de la ciudad.
La campaña de monitoreo contó con la participación de técnicos e ingenieros de la DPOSS, especialistas ambientales, peritos y representantes de organismos científicos. Colaboraron la Prefectura Naval Argentina, el Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) y la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF), consolidando un enfoque interdisciplinario en la evaluación ambiental del Canal Beagle. (Agencia OPI Tierra del Fuego)