La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, radicó una denuncia por acoso sexual ante la fiscalía de Ciudad de México luego de que un individuo la manoseara en la vía pública, según informaron medios internacionales. La mandataria, citada por el sitio RFI, reconoció no haberse percatado de la magnitud del hecho hasta la revisión de videos, describiendo al agresor como una persona “totalmente alcoholizada, no sé si drogado“. Sheinbaum justificó su decisión de actuar legalmente como un deber hacia las demás mujeres del país.
“Mi reflexión es: si no presento una denuncia, ¿en qué condición se quedan las otras mujeres mexicanas? Si esto le hacen a la Presidenta, ¿qué va a pasar con todas las women en nuestro país?“, declaró Sheinbaum. La denuncia se ampara en el delito de “acoso“, tipificado en la capital mexicana y en una veintena de estados. Esta figura legal abarca aproximaciones obscenas, tocamientos o manoseos, así como miradas y comentarios que atentan contra la dignidad de las víctimas.
La legislación sobre acoso representa una alternativa judicial clave para asegurar sanciones contra los atacantes. Su existencia busca evitar que los agresores sean absueltos bajo el argumento de que no existió una agresión sexual, un delito que a menudo requiere la demostración de intención de cópula o penetración. El acoso, en cambio, se centra en el sufrimiento psicoemocional y la violación de la dignidad.
El incidente ha puesto de relieve la tensión entre la seguridad de la mandataria y su decisión de mantener una política de cercanía. A pesar del suceso, Sheinbaum afirmó que sus recorridas públicas continuarán. “Si no hay ningún riesgo contra nosotros, vamos a seguir como hasta ahora, tenemos que estar cerca de la gente“, comentó. Esta postura se enfrenta a la percepción negativa en México sobre los funcionarios que utilizan vehículos blindados y guardaespaldas, vistos como un “símbolo de prepotencia de las élites“, según el medio francés.
No obstante, esta estrategia de proximidad genera preocupación en expertos en seguridad. El ex fiscal antidrogas Samuel González advirtió que el incidente envía un mensaje claro a criminales y adversarios del gobierno sobre la accesibilidad de la jefa de Estado. González concluyó que la situación demuestra que la presidenta es “vulnerable“, calificando este hecho como “muy preocupante“. (Agencia OPI Santa Cruz)