Un nuevo ataque masivo perpetrado por Rusia contra la infraestructura energética de Ucrania provocó este martes el colapso de los servicios básicos en Kiev, dejando a gran parte de la población sin suministro de luz, agua ni calefacción en un contexto climático crítico donde las temperaturas alcanzan los 12 grados bajo cero. La ofensiva se concentró con mayor intensidad en la orilla oriental del río Dniéper, zona que divide geográficamente a la capital, según confirmaron el alcalde Vitali Klichkó y el jefe de la administración militar de la ciudad, Timur Tkachenko, quienes reportaron los daños tras una madrugada marcada por la alerta de la Fuerza Aérea sobre la aproximación de drones y misiles balísticos.
Este bombardeo constituye el tercer golpe de gran escala contra el sistema energético de la capital desde el pasado 9 de enero, consolidando una estrategia sistemática de desgaste que busca inutilizar los servicios esenciales durante la ola de frío extremo que atraviesa la región. El antecedente inmediato de esta campaña se registró a principios de mes, cuando una operación similar con misiles y vehículos aéreos no tripulados interrumpió la electricidad y la calefacción durante casi tres días, exponiendo la vulnerabilidad de la infraestructura civil ante la persistencia de las hostilidades invernales.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había alertado reiteradamente en los días previos sobre la inminencia de esta nueva ofensiva rusa, señalando que el objetivo del Kremlin es agudizar la crisis humanitaria provocada por la falta de suministro en el momento de mayor rigor térmico. La materialización de este ataque confirma las proyecciones del mandatario sobre la intención de Moscú de utilizar las condiciones meteorológicas como un factor multiplicador del daño sobre la población civil, forzando al límite la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia locales.
La escalada se produce apenas una semana después de que Ucrania recibiera una partida significativa de misiles antiaéreos destinados a reforzar sus defensas y contrarrestar la superioridad aérea rusa. A pesar de este fortalecimiento en la capacidad defensiva, la efectividad del ataque sobre la infraestructura crítica evidencia la complejidad de proteger la red energética ante bombardeos combinados, manteniendo a la capital en una situación de emergencia operativa mientras las autoridades intentan mitigar el impacto del corte de servicios en medio de las bajas temperaturas. (Agencia OPI Santa Cruz)