La promesa de liberar el mercado de cambios sigue atada a una variable técnica que el Gobierno considera innegociable. Lejos de poner una fecha en el calendario, el presidente Javier Milei supeditó la eliminación de las bandas cambiarias al saneamiento definitivo de la hoja de balance de la autoridad monetaria.
El mandatario aseguró en una entrevista con la agencia internacional Bloomberg que el tipo de cambio “es libre” dentro del actual esquema de flotación administrada, pero advirtió que la liberación total de los controles no ocurrirá hasta que el Banco Central haya terminado de “limpiar el sobrante monetario”. Esta definición confirma que la estrategia de absorción de pesos continuará siendo la prioridad sobre la reactivación inmediata, bajo la premisa de evitar nuevos episodios de inestabilidad inflacionaria.
Según la visión del Ejecutivo, el proceso de saneamiento es la única garantía para consolidar el equilibrio macroeconómico. Mientras el mercado especula con los tiempos de salida del cepo, la Casa Rosada ratifica que no acelerará los tiempos hasta que la cantidad de dinero en circulación deje de representar una amenaza para los precios.
La teoría oficial sobre la apertura y el empleo
En otro tramo de su análisis, Milei confrontó directamente con los sectores industriales que reclaman protección. El Presidente desestimó el argumento de que la apertura de importaciones destruye trabajo local y aseguró que, por el contrario, el ingreso de productos más baratos “reordena” el empleo hacia sectores “más productivos“.
“Cuando usted abre la economía, algunos productos bajan de precio. Puede perderse empleo en un sector, pero ese ahorro se gasta en otro y genera trabajo donde la gente realmente lo demanda“, sentenció el jefe de Estado.
Para el Gobierno, el hecho de que Argentina sea hoy “uno de los países más cerrados del mundo” es un lastre que impide el crecimiento. Sin embargo, esta lógica de “reordenamiento” laboral plantea interrogantes inmediatos sobre la capacidad de absorción de mano de obra en el corto plazo, especialmente en regiones donde la reconversión industrial no es automática ni exenta de costos sociales. (Agencia OPI Santa Cruz)