El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escaló este jueves su ofensiva contra la administración de Miguel Díaz-Canel al anunciar la imposición de aranceles punitivos a cualquier país que venda petróleo a Cuba. La Casa Blanca justificó la medida como una acción necesaria para proteger la seguridad nacional frente a la influencia del gobierno cubano, al que calificó como una amenaza persistente para los intereses estratégicos del país.
La orden ejecutiva establece un nuevo sistema arancelario que penaliza las importaciones provenientes de naciones que proporcionen crudo a la isla, ya sea de forma directa o indirecta. Trump señaló que Cuba se encuentra al borde del colapso tras perder el suministro vital de energía que recibía de Venezuela, país que se encuentra bajo tutela estadounidense tras la reciente captura de Nicolás Maduro.
El decreto presidencial acusa al gobierno cubano de albergar capacidades militares y de inteligencia de potencias adversarias, además de brindar refugio a grupos extremistas. Específicamente, Washington denunció que Cuba alberga la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia fuera de su territorio, dedicada a interceptar información sensible de Estados Unidos. El comunicado oficial también señala a la isla por ofrecer refugio seguro a organizaciones como Hezbollah y Hamas.
Trump acusó al régimen de torturar opositores, perseguir a fieles religiosos y lucrar con la miseria del pueblo para difundir la ideología comunista en la región. “Cuba no podrá sobrevivir sin el petróleo de Venezuela. Es una nación que está muy cerca del colapso“, declaró el mandatario este viernes ante la prensa. La advertencia ha generado una ola de incertidumbre en el sector empresarial y diplomático en La Habana, donde empresas extranjeras ya han comenzado a revisar sus planes de evacuación ante el temor de una crisis humanitaria.
Esta medida se suma a las restricciones de viaje impuestas a mediados de 2025 y a la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo. Con este bloqueo energético, que afecta directamente a proveedores como México, la administración Trump busca forzar un cambio de régimen aprovechando la extrema fragilidad económica de la isla. (Agencia OPI Santa Cruz)