La madrugada en el Senado dejó algo más que una planilla de votación aprobada; dejó una postal de victoria política que el Gobierno de Javier Milei salió a capitalizar de inmediato. Con 42 votos afirmativos contra 30 negativos, el oficialismo logró imponer su proyecto de Modernización laboral, una reforma que la Casa Rosada califica como un “punto de inflexión” para el país.
El propio Presidente no tardó en reaccionar desde sus redes sociales con su habitual “VLLC”, definiendo el resultado como un hecho histórico. La relevancia del trámite legislativo quedó de manifiesto con el despliegue del gabinete en los palcos. La secretaria general, Karina Milei, junto al jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro del Interior Diego Santilli, desembarcaron en el recinto pasadas las 0:30 para custodiar el tramo final de la sesión.
La escena tuvo su cuota de simbolismo cuando la vicepresidenta Victoria Villarruel presentó formalmente a los funcionarios ante la mirada de la oposición. Tras el discurso de cierre de Patricia Bullrich, jefa de la bancada de La Libertad Avanza, estallaron los abrazos y las sonrisas en los palcos oficiales, celebrando lo que consideran el principio del fin para un sistema que, según el comunicado de la Oficina del Presidente, solo fomentó la litigiosidad y la burocracia durante décadas.
Para el ciudadano que busca empleo o el comerciante que teme contratar, el discurso oficial promete que esta ley devuelve “previsibilidad y libertad”. El mensaje es directo: la intención es enterrar la denominada “industria del juicio” y actualizar normas que quedaron obsoletas frente a los cambios tecnológicos. Ahora, con la media sanción en el bolsillo, el Ejecutivo agradece a los senadores que, a su criterio, entendieron el mandato de las urnas para avanzar hacia una mayor libertad económica. (Agencia OPI Santa Cruz)