La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, confirmó haber recibido una invitación formal para visitar Estados Unidos, una posibilidad que se encuentra bajo análisis técnico y político. La declaración fue realizada ante la cadena NBC News en el marco de la visita oficial a Caracas del secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, con quien el gobierno interino coordina el establecimiento de mecanismos de cooperación bilateral. Rodríguez condicionó el eventual viaje a la consolidación de estos acuerdos, los cuales buscan formalizar la relación con Washington tras el cambio de mando ocurrido a principios de enero, cuando fuerzas estadounidenses detuvieron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores bajo cargos de narcotráfico.
La agenda central de esta transición reside en la reestructuración profunda de la industria petrolera venezolana, devastada por décadas de desinversión, corrupción administrativa y el impacto de las sanciones internacionales. El secretario Wright y la mandataria interina encabezan las gestiones para abrir el sector energético a los inversores estadounidenses, quienes, por exigencia directa de la Casa Blanca, tendrán prioridad en los nuevos contratos de explotación y gestión. Esta maniobra económica se presenta como el eje de la normalización institucional, posicionando a los capitales norteamericanos en un rol estratégico para la recuperación de la producción de crudo en el país caribeño.
A pesar de liderar el proceso de transición y la apertura económica, Rodríguez mantiene una postura de lealtad jurídica hacia la gestión anterior, calificando a Nicolás Maduro como el presidente legítimo de la nación. En sus declaraciones, la abogada y actual mandataria defendió la inocencia de Maduro y Flores frente a los cargos de tráfico de armas y drogas que enfrentan en la justicia de los Estados Unidos. Esta dualidad discursiva marca una tensión permanente en el seno del gobierno interino, que opera bajo el amparo de la intervención extranjera mientras sus máximos representantes reivindican políticamente a quienes hoy se encuentran bajo custodia federal en territorio estadounidense.
En el plano interno, el gobierno de Rodríguez enfrenta cuestionamientos por el incumplimiento en la liberación de presos políticos, una demanda persistente de la oposición y de la administración de Donald Trump. La situación de derechos humanos permanece en un estado crítico, ejemplificado por el caso del opositor Juan Pablo Guanipa, quien fue recapturado apenas doce horas después de recuperar su libertad y actualmente permanece bajo arresto domiciliario. No obstante, desde el Departamento de Energía de Estados Unidos, Chris Wright destacó que la cooperación con Rodríguez ha sido extraordinaria durante las últimas cinco semanas, aunque subrayó que la postura de Washington se rige por la máxima de confiar pero verificar cada avance del nuevo régimen. (Agencia OPI Santa Cruz)