Por qué la suba del riesgo país desarma la estrategia de Luis Caputo para volver a los mercados

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Pese al discurso oficial de solvencia sostenida, el riesgo país rompió nuevamente el techo de las 600 unidades y le cerró la puerta en la cara a la administración nacional. El EMBI elaborado por JP Morgan acumuló un alza superior a los 60 puntos básicos en marzo, una cifra que pulveriza cualquier expectativa de salir a buscar dólares frescos al mercado internacional de capitales a tasas que no impliquen un quebranto.

La consultora GMA Capital advirtió que el sobrecosto financiero escaló más de 130 puntos básicos desde finales de enero. Los rendimientos de los títulos soberanos superaron el 10%, un nivel netamente prohibitivo para las arcas estatales.

Aunque el ministro de Economía Luis Caputo afirme que no emitirán deuda bajo estas condiciones y asegure tener garantizados los compromisos con los bonistas hasta julio de 2027, la matemática pura genera severas dudas sobre el sostenimiento de este esquema.

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El tablero global tampoco ofrece tregua. El conflicto en Medio Oriente disparó la incertidumbre global, arrastró el precio del petróleo y empujó al alza la tasa de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, que subió cerca de 30 puntos básicos en pocas ruedas. Los analistas de Outlier y del equipo de IEB coinciden en que este piso internacional más alto deteriora rápida y severamente las opciones de refinanciamiento para países con acceso comprometido.

El muro de los vencimientos frente al bolsillo de la calle

La Argentina enfrenta una pared de vencimientos por 30.000 millones de dólares hasta 2027 sin una fuente de financiamiento voluntario definida.

A esta asfixia se suma un factor técnico detallado por la firma 1816. El valor de los activos argentinos en manos de inversores internacionales creció más de un 60% desde fines de 2023. Hoy el mercado exige una rotación hacia tenedores de largo plazo para que los retornos puedan comprimirse y ofrecer algo de aire al Tesoro.

Mientras tanto, el riesgo de un eventual salto cambiario late en el fondo. Así lo advierten desde la consultora LCG, dirigida por el economista Guido Lorenzo, al remarcar que un indicador de riesgo elevado ajusta las expectativas y presiona directamente sobre los dólares paralelos.

La economía real ya comenzó a pasar factura. Una tasa de desempleo en alza al cierre de 2025 y el derrumbe del 5,3% en el Índice de Confianza del Consumidor medido por la Universidad Di Tella empañan severamente la narrativa de consolidación macroeconómica.

El veredicto técnico es inflexible frente a la urgencia de la política. Sin mejoras palpables en la microeconomía y un alivio real en el tejido social, los mercados seguirán cobrando un peaje demasiado alto para un país que sigue caminando por la cornisa del default técnico. (Agencia OPI Santa Cruz)

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