(Por: Rubén Lasagno) – La anestesia social de los gobiernos corruptos es promover la prensa lavada, especialmente indolente, abstraída de la realidad, transformada en una plataforma gestual cómoda y para nada irreverente de las administraciones (municipales, provinciales y nacionales) donde “la noticia” de todos los días gire en torno al buen desempeño de cada gestión más allá de que todo alrededor sea un caos, como lo es social y políticamente en este momento y desde hace varios meses, Santa Cruz.
Esto viene a colación de las palabras dichas en un canal de Televisión por parte de la Secretaría de Estado de Culto de la provincia la Sra Mónica Pereyra. En un pasaje de la entrevista y refiriéndose al papel que cumplen los medios de comunicación en la sociedad, dijo esta barbaridad:
“Ahora si ustedes empiezan a dar una información, y bueno, cuántos murieron hoy, cuántos fueron asaltados, a cuántos violaron, y todo el tiempo yo estoy tirando cosas negativas a la gente, obviamente que su alma se deprime”.
Porque dice, encima que tenemos una crisis a nivel nacional y una crisis a nivel mundial, porque no la podemos negar, ustedes comentaron algo, las guerras cómo inciden en nuestra economía, por ejemplo. Entonces, todo eso lo absorbe el alma de cualquier vecino.
Y si ya viene con problemas familiares, todo lo que nosotros le damos a través de los medios de comunicación inciden en su vida espiritual. Y eso hace que él salga con una voluntad activada por todas cosas negativas.
Entonces salgo a hacer daño, y después nos preguntamos… lo que como es lo que soy. Entonces después salgo a hacer cosas malas afuera, qué sé yo, a robar… y ya no robo como robaban antes…”
El fascismo con cara de mujer
Cuando un representante del Estado argumenta que la información sobre la realidad “deprime el alma” y “genera delincuencia”, como dijo esta funcionaria provincial, está operando en varios niveles discursivos y políticos que merecen ser desarmados porque sin duda la señora Mónica Pereyra es una artífice del fascismo más acendrado para quien, como le pasa a Javier Milei, le pasó a Alberto Fernández y anteriormente a la chorra condenada Cristina Fernández, cuando quieren llegar, la prensa es un medio, un canal, una autopista y cuando llegan al poder, la prensa se transforma en enemiga si no es obsecuente, complaciente y sumisa del Poder.
Ideas demodé de una funcionaria demodé
Desde el punto de vista de la comunicación, la funcionaria atrasa casi un siglo en su análisis. Utiliza una versión burda de la “Teoría de la aguja hipodérmica” de 1930 ideada por el inefable Harold Lasswell que me enseñaron en la facultad hace un par de décadas, pero ahora, en la época de los “ceros y unos” Ferreyra la trajo a la vida, asumiendo que los medios inyectan un mensaje y la masa reacciona de forma automática y pasiva (veo robos en la tele, por lo tanto salgo a robar). Para tener idea de lo retrasada en el tiempo que está la funcionaria de Culto, es la teoría usada por Paul Joseph Goebbels de ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich.
En este caso y para contextualizar nuestro análisis, partimos de la base que la señora funcionaria de Culto tiene una subestimación supina de la gente; ignora por completo que la violencia y el delito son fenómenos multicausales, fuertemente atados a las condiciones materiales de existencia que el propio gobierno debe gestionar y no gestiona, ni controla.
Detrás de un discurso aparentemente compasivo y naif como el que se escucha en el video, está claro que se esconde una estrategia de control de daños y negacionismo de la crisis provincial, buscando silenciar a los termómetros de la realidad (periodismo, oposición, sindicatos) en lugar de tratar la enfermedad (la crisis socioeconómica de Santa Cruz).
Cuando uno lee el texto de lo que dijo, es realmente grave que una mujer, ocupando un puesto como el que ostenta, diga semejante sandeces. Su discurso, si lo escuchamos hablado, nos enciende mucho más el rechazo por la forma presuntamente “paternalista” que le impone a su voz como si todos fuéramos estúpidos y ella la maestra ciruela que nos alecciona sobre cómo debemos consumir las noticias.
Adviértase que la señora Pereyra pone el problema siempre fuera de la provincia, fuera del gobierno del cual forma parte.
“Tenemos una crisis a nivel nacional y mundial”, dice soslayando el gran despelote que hay en Santa Cruz donde la policía hace dos meses está en un caos interno, los gremios alterados y en paro por la falta de una paritaria seria; la pobreza en crecimiento, los salarios de la administración pública por debajo de la línea de pobreza, el gobierno (su gobierno) negado a pagar aumentos salariales, sosteniendo sueldos de hambre, corrupción por todos lados y la señora Pereyra piensa que lo que comenta la prensa “lo absorbe el alma e impacta en el alma y en su vida espiritual” (¿?) es nocivo y según ella todos los días deberíamos despertar al gobierno y a la sociedad con “buenas noticias”. Debe vivir en Narnia, seguramente, no en Santa Cruz.
La funcionaria del área de Culto está muy equivocada. Lo que corroe el alma de la gente es ver la tapadera de corrupción de este gobierno, pretendiendo que no se hable de los aumentos interminable de las cosas que en muchos casos no puede consumir el habitante medio, la forma en que el gobierno derrocha fondos lo pone en manos de amigos e incumple sistemáticamente las promesas de campaña que hizo su jefe político hoy Gobernador. Ni hablar de los fondos que discurren desde la provincia a bolsillos de amigos empresarios y a la comunidad evangelista, tema que OPI y News se encuentran investigando mediante el análisis documental de material que nos acercaron fuentes del propio gobierno, asombrados por la forma en que se usan los dineros públicos para sostener oscuros intereses religiosos (o pseudo-religiosos en algunos casos), con un trasfondo de clara corrupción que involucra a pastores y “benefactores” que están cruzados por serias sospechas de cuestiones que, cuando las demos a conocer, seguramente va a “impacta en la vida espiritual” de muchos feligreses; y ahí veremos que dice la señora Pereyra, ya que es su área de gestión.
El ridículo mensaje que atrasa
El concepto más peligroso en el discurso de la Señora Pereyra es la frase “lo que como es lo que soy“, aplicada al consumo de noticias. Al hacer esto, opera un desplazamiento de la culpa; transforma problemas que son de índole estrictamente sociopolítica y económica (pobreza, conflictos sindicales, falta de clases, inflación) en un problema “espiritual” o anímico.
Si una persona sale a robar, bajo la lógica de la Secretaria de Culto de la provincia, no es porque el tejido social esté roto o porque haya fallas en la seguridad o contención del Estado como sucede en Santa Cruz, sino porque “consumió cosas negativas” de los medios. Se culpa al mensajero (los medios) y al individuo (que “absorbe” la negatividad), dejando al gobierno fuera de la ecuación de responsabilidades. Y esto se encadena con mi observación anteriordonde la funcionaria se refiere a la crisis mundial y nacional, pero omite la provincial.
La excusa de “proteger a la gente de los disgustos” esconde una visión profundamente paternalista del Estado. Pereyra asume que la opinión pública no tiene la madurez cívica ni intelectual para procesar la realidad, lidiar con la frustración ciudadana o exigir soluciones. Por lo tanto, el Estado “debe tutelar” lo que ven y escuchan. Una fascista, en términos de estrategia comunicacional.
Pereyra no pide censurar a los medios argumentando razones de Estado, sino bajo un ropaje moral y de “salud mental/espiritual“. Es un mecanismo discursivo más difícil de atacar, porque se presenta desde una supuesta empatía (“queremos que la gente no se deprima”), cuando el fin real es apagar el pensamiento crítico y el control ciudadano.
En definitiva, la estrategia que despliega esta mujer es simple y evidente: exige un optimismo obligatorio donde la queja, el conflicto sindical o la denuncia de la pobreza son vistos como “fuerzas destructivas” o “malas vibras“, que enferman el alma y el espíritu, en lugar de ser reconocidos como síntomas legítimos de una democracia donde hay demandas insatisfechas. Al invalidar lo negativo, se invalida el derecho a la protesta y al reclamo.
Si esto no es fascismo dialéctico al palo ¿Qué es fascismo, no? (Agencia OPI Santa Cruz)