(Por: Rubén Lasagno) – El gaslighting ocurre cuando el poder distorsiona la narrativa para que el ciudadano dude de su propio reclamo legítimo. Esto sucedió con el comunicado de Servicios Públicos Sociedad del Estado (SPSE) luego de 17 horas de corte de luz en las principales ciudades de la zona centro y sur de Santa Cruz, tras la salida de servicio del interconectado y cuestiones que nunca sabremos a ciencia cierta si son o no así, debido a la mentira y el encubrimiento permanente que hace el Estado de sus acciones y la de sus asociados.
Esta palabra algo desconocida pero acorde a las circunstancias resume la idea de cómo el gobierno provincial distorsiona los hechos para que el responsable (la empresa/el Estado) se convierta en la víctima y el perjudicado (el usuario) termine sintiendo que parte de la culpa es suya, que no debe recibir compensación alguna tras estar 17 horas sin servicio y como si todo esto fuera poco, le aconsejan hacer “restricciones” del escaso o mal servicio que le dan.
El comunicado elaborado por SPSE luego de restituido el servicio que dejó sin luz a Río Gallegos, la cuenca y El Calafate, más allá del largo relato exculpatorio, donde en todo momento el gobierno trata de salvar las pilchas ante la opinión pública que lo tiene maltratado por la saga de equivocaciones y desaciertos que encadena en los últimos meses, coloca dos párrafos innecesarios.
El primero es cuando anuncia en el intertítulo “Uso responsable de la energía” donde expresa “Se recomienda evitar el uso simultáneo de equipos de alto consumo y postergar, en la medida de lo posible, la utilización de lavarropas, lavavajillas y otros electrodomésticos de elevada demanda para horarios de menor consumo. Asimismo, se solicita apagar las luces y los artefactos eléctricos que no sean indispensables”
El gobierno/SPSE adoptan una forma de comunicación que busca domesticar el enojo social, haciéndonos sentir a los usuarios que si el sistema colapsa o no se estabiliza, en parte también por nuestra culpa, por haber prendido el termotanque, en lugar de poner el foco donde realmente pertenece: en la incapacidad de la empresa y del Estado en general (incluye interconectado) para garantizar un servicio por el cual cobran puntualmente cada mes y cortan el servicio si hay mora.

SPSE nos pide “esfuerzo” y “responsabilidad” a todos nosotros, cuando el usuario domiciliario y el comerciante acaba de pasar hasta 17 horas sin un servicio básico y sumamente costoso lo cual genera, como mínimo, indignación.
Por un lado, SPSE justifica su ineficiencia derivando la culpa hacia arriba (la empresa transportista de la línea Piedra Buena – La Esperanza) y por otro lado, deriva la responsabilidad de mitigar la crisis hacia abajo (el usuario final).
Al pedirle a la población que apague luces o no use el lavarropas, SPSE iguala el peso de un problema estructural crónico (falta de infraestructura, falta de mantenimiento, o falta de generadores de respaldo como admiten que ocurre en El Calafate) con el comportamiento individual de una familia en su casa. Es una forma elegante de diluir su propia responsabilidad corporativa en “un problema de todos“.
El comunicado apela “a la solidaridad” (“cada acción, por pequeña que parezca, contribuye...”) sin embargo, la solidaridad implica un esfuerzo recíproco que no se advierte en la práctica. El usuario ya está haciendo su mayor esfuerzo mes a mes: pagar una tarifa altísima por un servicio que no tiene las garantías mínimas de estabilidad.
Sin embargo vemos que SPSE falla recurrentemente en su única obligación (proveer energía continua) y, en lugar de un mea culpa o de anunciar compensaciones económicas por las 17 horas de corte, nos exige un esfuerzo adicional de los vecinos; entonces el mensaje deja de sonar a “colaboración” y se percibe como una falta de empatía y de respeto hacia el cliente.
El toque político y el mensaje subliminal
Pero lo realmente llamativo en el comunicado de SPSE es el intertítulo que incluye bajo la denominación de “Inversiones estratégicas para fortalecer el sistema”. Allí tras batir los parches sobre la gran obra que el gobierno realizó con la “reserva fría” de la cuenca señala:
“Estas obras forman parte de las inversiones impulsadas por el Gobierno Provincial para fortalecer el sistema energético santacruceño, ampliar la capacidad de generación de respaldo y avanzar en la incorporación de reservas frías en aquellas localidades que aún no cuentan con este equipamiento, además de reforzar la infraestructura existente en Río Gallegos y en el resto de la provincia”.
Y aquí me quiero detener, porque es indispensable que en una provincia donde no hay medios de comunicación con capacidad de hablar en libertad y decir las cosas con claridad, alguien deba analizar estas cuestiones para hacerle ver a la opinión pública de qué están hecho cada uno de los funcionarios responsables de firmar ese comunicado atroz.
Utilizar un comunicado que debería ser estrictamente de servicio, destinado a explicar por qué miles de usuarios estuvieron a oscuras y pasando frío durante casi un día, para colar propaganda política y presionar a los intendentes y a la Legislatura, transforma un acto de rendición de cuentas en una herramienta de extorsión institucional.
Tdos nosotros cuando leemos el comunicado buscamos respuestas como ¿Qué pasó? ¿Cuándo vuelve la luz? ¿Quién es el responsable? ¿Por qué se cortó? Pero vemos que el gobierno aprovecha esa atención cautiva (literalmente, de una población que depende de ese comunicado) para insertar un “spot de campaña” titulando “Inversiones estratégicas” en medio de un apagón provincial de 17 horas, lo cual constituye un acto de negación de la realidad que resume la palabrita gaslighting que utilicé al principio.
En lugar de pedir disculpas por la fragilidad del sistema, el Ejecutivo se sube a un pedestal para autoelogiarse por la única parte del sistema que no colapsó (la cuenca carbonífera).
¿Ven? Si nos dan una mano, esto no pasa más
El párrafo que señalamos está redactada con una precisión quirúrgica, porque es allí donde entra como subtexto el mensaje del endeudamiento. El gobierno, a través de SPSE plantea una dicotomía clarísima en la que dice: donde pudimos intervenir (cuenca): hay luz. Somos eficientes. Donde “aún no contamos con equipamiento” (El Calafate/Río Gallegos): hay cortes.
El subtexto para el ciudadano y sobre todo, para los intendentes y diputados es evidente porque dice algo así como: “Sabemos cómo solucionarlo, tenemos la voluntad política, pero si no aprueban el endeudamiento para hacer estas obras, ustedes (la oposición/Intendentes/legisladores) son los verdaderos responsables de que la gente siga a oscuras”.
Con esta retórica el gobierno a través de SPSE nos deja de tratar a los habitantes de Santa Cruz como un usuario con derechos vulnerados (que paga por un servicio deficiente) y pasa a utilizarnos como munición para su propia batalla legislativa.
El dolor de cabeza del comerciante que perdió mercadería o de la familia que se sufrió frío y necesidades de madrugada y durante todo un día con temperaturas bajo cero, se convierte, para los redactores del comunicado, en la excusa perfecta para presionar por la aprobación de los fondos.
La contingencia deja de ser un fracaso de gestión para convertirse en “la demostración empírica” de que el gobierno necesita que le aprueben la deuda. Una verdadera vergüenza que como apostilla de lo incongruente que son, termino de hacer esta nota cuando un nuevo corte se produce en Río Gallegos, a escasas horas de que se juegue un partido clave del mundial, que esperamos en todo Río Gallegos y la provincia, como todos los argentinos que tienen la posibilidad de estar iluminados en este momento. (Agencia OPI Santa Cruz)