Durante una audiencia con parlamentarios de más de 60 países en el marco del Jubileo de los Gobernantes, el papa León XIV afirmó este sábado que “una buena acción política puede contribuir a la paz” y llamó a los líderes del mundo a ejercer sus responsabilidades con honestidad, justicia y compromiso con el bien común. El encuentro se desarrolló en el Aula de las Bendiciones del Vaticano y sirvió como espacio para reflexionar sobre el rol de la política en un contexto global atravesado por desigualdades, conflictos y nuevos desafíos como el avance de la inteligencia artificial.
En su mensaje, el Pontífice destacó que la política, cuando está orientada al servicio de los demás y especialmente de los más vulnerables, se convierte en una de las formas más altas de caridad. En ese sentido, advirtió sobre la creciente brecha entre la riqueza concentrada en pocos sectores y la pobreza que afecta a millones de personas en todo el mundo. Para León XIV, esa “inaceptable desproporción” es fuente de tensiones sociales, injusticias persistentes y potenciales focos de violencia. En contraposición, sostuvo que una política centrada en una distribución equitativa de los recursos puede funcionar como herramienta para construir armonía social y estabilidad tanto a nivel nacional como internacional.
León XIV también puso énfasis en la necesidad de garantizar la libertad religiosa y fomentar el diálogo interreligioso, en un contexto global que requiere puentes de entendimiento entre culturas y credos diversos. Según el Papa, la fe y los valores derivados de la creencia en Dios representan una fuente de sentido que puede enriquecer la vida comunitaria, siempre que existan condiciones propicias para un encuentro respetuoso entre las distintas confesiones. Al respecto, planteó que la vida política no debe excluir consideraciones trascendentes y propuso que la ley natural sea un punto de referencia común. La definió como una guía válida para todos los tiempos y lugares, especialmente útil en decisiones legislativas sobre cuestiones éticas delicadas y actuales.
En paralelo, el Santo Padre se refirió a uno de los temas más presentes en las agendas políticas y tecnológicas globales: el impacto de la inteligencia artificial. Reconoció su potencial para mejorar la vida social y productiva, pero advirtió que debe ser utilizada como una herramienta al servicio del ser humano, sin socavar su dignidad ni su libertad. Instó a los responsables políticos a diseñar marcos regulatorios que protejan a las personas, particularmente a los jóvenes, y promuevan un desarrollo tecnológico justo y humanamente sostenible.
Al finalizar su intervención, León XIV evocó la figura de Santo Tomás Moro, patrono de los gobernantes y políticos, a quien describió como un mártir de la libertad de conciencia y un modelo de coherencia moral. Invocó su ejemplo como inspiración para los parlamentarios presentes y les impartió la Bendición Apostólica, alentándolos a desempeñar sus funciones con integridad y vocación de servicio. (Agencia OPI Santa Cruz)