(OPI TdF) – En un contexto económico donde el acceso al crédito bancario tradicional se estrecha, el Banco de Tierra del Fuego (BTF) ha decidido formalizar una alianza estratégica con el Mercado Argentino de Valores (MAV). El objetivo declarado por el presidente de la entidad, Adrián Cosentino, es “ampliar el menú de herramientas” para las MiPyMEs y financiar proyectos de infraestructura a largo plazo, una promesa recurrente en el Plan 2026 de la gestión provincial.
El acuerdo, firmado con Alberto Curado (Presidente del MAV) y Fernando Luciani (CEO), busca institucionalizar lo que hasta ahora eran experiencias aisladas. El BTF pretende que instrumentos como el factoring, el descuento de cheques y la emisión de obligaciones negociables dejen de ser exclusivas de las grandes corporaciones para llegar al entramado productivo fueguino, históricamente dependiente del subsidio o el crédito directo estatal.
Sin embargo, el anuncio no está exento de una lectura crítica sobre la realidad financiera de la provincia. La incorporación del FOGADEF (Fondo de Garantías para el Desarrollo Fueguino) y el CFI a este esquema sugiere una necesidad de “apalancamiento” externo ante una liquidez que el banco prefiere resguardar o dirigir a otros sectores. La mención de Cosentino sobre la “movilización del ahorro local” para financiar infraestructura indica que el gobierno provincial busca que los ahorros de los fueguinos se reinviertan en bonos o instrumentos locales, asumiendo un riesgo que antes recaía sobre el presupuesto público.
El foco en vivienda e infraestructura, dos de las mayores deudas sociales en Ushuaia y Río Grande, se presenta ahora bajo la modalidad de “financiamiento de mercado”. Esto implica que el BTF actuará más como un agente de bolsa y menos como un banco de fomento tradicional, delegando en la ingeniería financiera del MAV la captación de fondos que el Estado provincial hoy no puede garantizar de forma directa por la vía impositiva o de coparticipación.
Finalmente, el banco iniciará una ronda de capacitaciones con el Consejo Profesional de Ciencias Económicas. El desafío será traducir estos tecnicismos financieros a una realidad comercial golpeada por la inflación y la incertidumbre sobre la Ley 19.640, donde el “largo plazo” suele ser un concepto esquivo para el comerciante común de la isla. (Agencia OPI Tierra del Fuego)