La ANSES oficializó este martes un incremento del 2,85% para las Asignaciones Familiares que entrará en vigencia a partir de febrero de 2026. La medida, formalizada mediante la Resolución 23/2026, responde a la aplicación mecánica de la fórmula de movilidad vigente, la cual ajusta los montos basándose en el IPC con dos meses de rezago. Sin embargo, el ajuste técnico oculta una barrera de acceso cada vez más restrictiva para los trabajadores en relación de dependencia.
A través de la firma del director ejecutivo Fernando Omar Bearzi, el organismo estableció un nuevo “techo” de ingresos que actúa como filtro excluyente. Según el Artículo 4° de la normativa, si apenas uno de los integrantes del grupo familiar percibe un ingreso superior a $2.646.379, se procede a la exclusión automática de todo el grupo del beneficio del SUAF. Esta cláusula rige incluso si la suma total de los ingresos familiares se mantiene por debajo del tope máximo global, castigando la composición salarial individual de los hogares.
El impacto de la movilidad en el bolsillo
El incremento alcanza a una amplia gama de beneficiarios, desde Monotributistas hasta Jubilados y pensionados, abarcando también a los titulares de la AUH y AUE. Pese a la regularidad de los anuncios, la actualización sigue anclada al Decreto 274/24, lo que garantiza que el beneficio siempre corra detrás de la góndola debido al desfasaje temporal de la medición oficial.
Por otro lado, la resolución ratifica que la Ayuda Escolar Anual también estará sujeta a la movilidad. No obstante, el valor definitivo de esta prestación, de pago masivo en marzo, se conocerá recién con la liquidación de dicho mes, manteniendo la incertidumbre sobre el poder de compra real frente a la canasta escolar. (Agencia OPI Santa Cruz)