La cifra de víctimas fatales por el accidente de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aeroespacial de Colombia ascendió a 68 este martes, tras la confirmación del hallazgo de nuevos cuerpos en la zona del desastre. El siniestro se produjo el lunes por la mañana en el departamento de Putumayo, específicamente en Puerto Leguízamo, cuando la aeronave se precipitó a tierra poco después de iniciar su despegue con destino a Puerto Asís. A bordo viajaban un total de 128 personas, incluyendo efectivos del Ejército, personal de la Fuerza Aeroespacial y miembros de la Policía Nacional.
El impacto ocurrió en las inmediaciones de la pista de aterrizaje, lo que permitió una intervención inmediata de los habitantes del municipio. Según el alcalde Luis Emilio Bustos, la comunidad local fue la primera en llegar al sitio del accidente para rescatar a los sobrevivientes que pedían auxilio entre los restos del fuselaje. Esta acción civil fue determinante para salvar vidas antes de que las autoridades formales pudieran establecer el perímetro de emergencia. Los restos de las 68 víctimas identificadas hasta el momento han sido trasladados a la morgue municipal y posteriormente serán derivados a la sede de Medicina Legal en Bogotá para las tareas de identificación forense.
En el ámbito de las responsabilidades políticas, el presidente Gustavo Petro vinculó el suceso a la antigüedad del equipo operativo, señalando que la aeronave accidentada acumulaba más de 40 años de servicio. El mandatario precisó que esta unidad específica fue recibida desde Estados Unidos durante la administración del expresidente Iván Duque, posicionando la discusión sobre la gestión del equipamiento militar y las condiciones en las que se reciben transferencias internacionales de material bélico veterano. Esta declaración introduce una veta de fiscalización sobre las políticas de renovación de flota y seguridad aérea de gestiones precedentes.
El Ministerio de Defensa ha decretado el izamiento de la bandera a media asta y el inicio de una investigación que se describe como rigurosa y transparente para esclarecer las causas del desplome. Por su parte, el comando de la Fuerza Aérea de Colombia confirmó que el peritaje técnico contará con la supervisión y acompañamiento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Este proceso busca determinar si existieron fallos mecánicos derivados de la fatiga del material o factores externos que provocaron la caída del transporte militar en una ruta rutinaria del sur del país. (Agencia OPI Santa Cruz)