Nicolás Maduro manifestó su disposición a establecer un canal de diálogo con Estados Unidos, condicionando cualquier eventual acercamiento al respeto mutuo y a la superación de lo que calificó como proyectos fracasados de intervención política. Durante el Consejo de vicepresidentes realizado en el Palacio de Miraflores, el mandatario venezolano planteó que la búsqueda de caminos de paz, cooperación y prosperidad depende de que Washington abandone las estrategias aplicadas durante los últimos 25 años, asegurando que su administración mantendrá la representación del pueblo para extender la mano si se cumplen estas premisas.
En su alocución, el jefe de Estado reivindicó la postura histórica de su gestión al recordar la creación del Grupo de Boston, una iniciativa que reunió a diputados venezolanos y congresistas estadounidenses para abordar la crisis política de 2002. Maduro utilizó este antecedente para sostener que el gobierno de Venezuela ha promovido consistentemente el diálogo directo y respetuoso como mecanismo de resolución de conflictos, posicionándose como un actor dispuesto a la negociación diplomática frente a las tensiones bilaterales recurrentes.
A pesar de la oferta de entendimiento, el discurso oficial mantuvo una fuerte crítica hacia las maniobras de política exterior ejecutadas desde la nación norteamericana. El mandatario denunció la existencia de campañas constantes de descrédito y estrategias diseñadas específicamente para desestabilizar la nación y propiciar un cambio de régimen. En este contexto, interpeló directamente a los medios de comunicación estadounidenses, instándolos a realizar investigaciones profundas sobre la realidad del país en lugar de replicar narrativas que el oficialismo considera distorsionadas.
Para validar su posición geopolítica, Maduro hizo referencia a las recientes deliberaciones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde aseguró haber obtenido el respaldo de la comunidad internacional frente a las presiones externas. El cierre de su intervención enfatizó que los objetivos de su gobierno se centran en la paz, el progreso y la mejoría económica, presentando estas metas como la prioridad nacional que debe prevalecer sobre las agendas de confrontación impulsadas desde el exterior. (Agencia OPI Santa Cruz)